Google
 

Contribuye con "Naturaleza y Racionalismo"

sábado, 22 de noviembre de 2008

La Recolecta de Dios.

Quisiera empezar este artículo aclarando que las críticas que hago de la Biblia no parten del encono o ensañamiento que un ateo o agnóstico le pueda tener a Dios y a las ideas religiosas en general. Más bien todo lo contrario sucede a la hora de escribir estos artículos. Dos hechos desencadenan que yo (y cualquier otro ateo, humanista secular, librepensador, o como quiera llamársele) realice críticas y análisis de los textos bíblicos. El primero es la peligrosa tendencia de la gente a tomar como verdades absolutas e inobjetables los diferentes pasajes bíblicos, a pesar de que el libro en sí es totalmente inofensivo y más bien rico como texto literario y mitológico. El segundo hecho es el afán por conocer cómo funciona el mundo en general, y el afán por descubrir la verdad de las cosas; creer ciegamente en lo que diga un texto antiguo no me parece bueno ni saludable, mientras que analizar las ideas existentes y contrastar lo que dicen las tradiciones con la naturaleza y con la esencia humana me parece una salida mucho mejor tanto para uno mismo como para las demás personas.
Una vez dicho esto, quiero analizar el tema de los diezmos y lo que ello implica para un grupo religioso específico e incluso para una sociedad entera.
En la Biblia, Dios manda, en muchísimos pasajes, que todos deben diezmar como ofrenda y sacrificio a Él. Pero, ¿qué significa el término diezmo? Diezmo hace alusión a la décima parte de lo que uno produce como fruto de su trabajo. Así, en la Biblia, podemos encontrar peticiones como esta:

Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas.”

Deuteronomio 12, 6.

Lo que significa que Dios dispuso un sitio especial al cual todos deberían llevar sus diezmos en señal de respeto y adoración hacia Él. Una vez en tal lugar, el diezmo representado por los animales domésticos y por el fruto de la tierra, deberían ser comidos por los diezmadores, los sacerdotes, y los levitas. Cabe señalar que los levitas (de la tribu de Leví) fueron escogidos por Dios para que se encarguen del ministerio de las ofrendas y el tabernáculo. Es decir, ellos verían los beneficios de los diezmos.
Esto va tomando un aspecto mucho más politizado: el beneficio de unos cuantos privilegiados y la obligación de las masas a pagar impuestos y otros pagos para que estos privilegiados puedan subsistir y enriquecerse cada vez más.
Pero antes de comentar más al respecto, veamos otro aspecto aún más revelador de los diezmos:

Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia. Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.”

Deuteronomio 14, 22-29.

Como podemos ver en esta parte del Deuteronomio, no sólo Dios aceptaba animales y plantas cultivadas como ofrendas. Sino que da una opción alternativa: si por la distancia o por otros motivos no se pueden llevar animales y plantas al lugar destinado por Dios, puede ofrendarse el equivalente en dinero. Y he aquí el quid del asunto de los diezmos. Uno podría pensar y darse cuenta al instante que para las personas de aquellos tiempos (para las que fueron hechas estas leyes) era muy difícil movilizarse grandes distancias con animales o productos alimenticios perecibles. Así, que más efectivo y más fácil hubiera resultado llevar el dinero equivalente. Hasta aquí, podría haber el que diga: ¿Y qué, si estas ofrendas eran para Dios?¿Dónde está el truco aquí?
Bueno pues, hay dos cosas que no tienen sentido: Primero que nada, ¿para qué necesita Dios animales y alimento? Segundo, ¿No es más factible que estos mandatos hayan sido preparados por las clases dominantes de algún grupo en especial con el fin de manejar y recabar impuestos y bienes de la masa que se pretendía controlar? Es evidente; no hay mejor manera de enriquecerse y obtener alimento y dinero que mediante las ofrendas y los diezmos. ¿Sino, a dónde iría el dinero generado por la venta de los animales y alimento realizada en el sitio de ofrendas? La respuesta es más que obvia.
En el caso de la historia contada en la Biblia, se dice que de todos los pueblos de Israel, que eran 12, los levitas solo eran uno de ellos. Por lo que ellos se encargaban de las ofrendas y diezmos de los otros 11 pueblos. ¿Acaso no era algo muy rentable y beneficioso para ellos? Apuesto a que sí.
Además, en muchas partes de la Biblia se hace evidente la preferencia de Dios por los de Leví:

El varón que vendiere casa de habitación en ciudad amurallada, tendrá facultad de redimirla hasta el término de un año desde la venta; un año será el término de poderse redimir. Y si no fuere rescatada dentro de un año entero, la casa que estuviere en la ciudad amurallada quedará para siempre en poder de aquel que la compró, y para sus descendientes; no saldrá en el jubileo. Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor serán estimadas como los terrenos del campo; podrán ser rescatadas, y saldrán en el jubileo. Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, éstos podrán rescatar en cualquier tiempo las casas en las ciudades de su posesión. Y el que comprare de los levitas saldrá de la casa vendida, o de la ciudad de su posesión, en el jubileo, por cuanto las casas de las ciudades de los levitas son la posesión de ellos entre los hijos de Israel.”

Levítico 25, 29-33.

¿Preferencias? Tal parece que sí. Aunque más que decir que eran preferencias de Dios, como dice en la Biblia, lo que se hace evidente es que los mismos levitas (o los que hayan diseñado esta historia con el fin de manejar el poder sobre otros) fueron los que se pusieron la etiqueta de “elegidos por Dios”. Qué manera más efectiva de someter a los pueblos, que con la excusa de que Dios ha hablado y ha mandado ciertos mandatos. Así estos mandatos favorezcan a alguien en particular, no serán fácilmente criticados ni objetados debido a la idea de que provienen de un ser todopoderoso y omnisapiente como se considera al Dios bíblico.
Pero volvamos al tema de los diezmos. En otra parte de la Biblia, podemos leer las palabras atribuidas al mismísimo Dios:

Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al granero y haya alimento en mi casa.”

Malaquías 3, 6-10.

Este último párrafo es la cereza sobre el pastel en lo que se refiere a los diezmos; no sólo Dios manda diezmar a todos, sino que el que no diezma es considerado como ladrón. Y debido a esto recibirá maldición tras maldición.
Lo que me pregunto yo es: ¿dónde quedó el Dios infinitamente bueno, infinitamente justo, infinitamente sabio, e infinitamente misericordioso? Porque en éste (y muchísimos otros pasajes de la Biblia) no aparece ni por atisbo.
Lo que sí es seguro es que aún hoy, los diezmos son una excusa muy buena para el enriquecimiento de unos pocos (véase líderes de las diferentes religiones institucionalizadas). En la actualidad, millones de personas otorgan el 10% de sus sueldos y salarios a las iglesias a las que pertenecen. Y lo más curioso es que todo ese dinero es destinado a trivialidades: embellecimiento de los templos; viajes de retiro; y cubrir los gastos de los pastores, curas, monjas, y otros miembros eclesiásticos; entre otras cosas. Pero, ¿no sería acaso mejor utilizado dicho dinero para ayudar a los pobres, enfermos, necesitados? Y con ayuda no me refiero a regalarle un vaso de leche o una chompa para abrigarse, sino por ejemplo, a crear programas para la educación constante y la alfabetización de niños pobres; programas de tratamiento a largo plazo para personas con enfermedades difíciles de curar; y muchas otras actividades que sí podrían beneficiar significativamente a millones de personas en situaciones no deseables. Sin embargo, eso no sucede, por lo que me sigo preguntando: ¿a dónde va todo ese dinero? No son cientos o miles de dólares. No. Son millones de dólares al año por diferentes denominaciones religiosas. Y todo ese dinero está libre de impuestos. Aún así, supongo que hay gente dentro de las religiones que sí se preocupa por aspectos como los que he mencionado, pero sólo son grupos minoritarios.
Así, y hablando en general, los diezmos en la actualidad constituyen la forma más efectiva de obtener dinero libre de todo impuesto y escrutinio: el robo más efectivo que existe y que ha existido en nuestra historia.

martes, 18 de noviembre de 2008

La Biblia y San Pablo: Una Falsa Moral.

De los 27 libros del Nuevo Testamento bíblico, aproximadamente la mitad tienen como autor al apóstol San Pablo. San Pablo escribió varias epístolas (cartas o mensajes) a varios pueblos. En ellas expone su pensamiento religioso y algunas cosas que, según él, Dios desea que sean cumplidas por todos.
Dentro de sus escritos, podemos ver muchas ideas que desde el punto de vista actual se tomarían inconfundiblemente como inmorales y absurdas. Sin embargo, mucha gente sigue creyendo que la Biblia es un libro que emana perfección y moralidad absoluta.
Por esto, analicemos al menos tres citas provenientes de las cartas de Pablo. La primera proviene de la primera epístola dirigida a los Corintios:

En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.”

1 Corintios 7, 1-9.

Pablo, dice directamente que lo ideal sería que no haya relaciones sexuales entre hombres y mujeres. Y no solo se refiere a las relaciones extramatrimoniales, ¡sino incluso a las matrimoniales! Pero analicemos detenidamente qué es lo que implicaría esto. Primero que nada, significaría que lo ideal sería que todos sean célibes, por lo tanto la tasa de nacimientos decrecería tremendamente en las poblaciones humanas, llevando al ser humano a su propia extinción. Aún así, es de suponer que no todos cumplirían con tal compromiso de celibato; aquellos que sí lleguen a tener hijos como producto de una relación sexual, resulta que con el tiempo, generarán una población extraída de una pequeña parte de la población original, es decir, la(s) generación(es) siguiente(s) constituiría(n) una especie de pequeña muestra de la población, lo cual daría lugar a efectos fundadores continuos, causando así una mayor probabilidad de que la población total de seres humanos se extinga. ¿Es ese el deseo del Dios de la Biblia?
Pero, dejando de lado la biología, Pablo no solo dice abiertamente que lo ideal es mantenerse célibe, sino que si no eres célibe y no te casas, te irás al infierno. De esta forma el matrimonio sería una especie de condición obligatoria para poder disfrutar de una relación sexual sin temor a irse al infierno.
Es evidente que el concepto de que “la familia es el núcleo del cristianismo” es una invención relativamente moderna y conveniente para el cristianismo, dadas las condiciones sociales y culturales que se dan en la actualidad. Quizás el matrimonio puede ser conveniente para algunas personas y para otras no. Personalmente me parece que sí es conveniente y ventajoso en muchas formas, pero no por las razones brindadas por el cristianismo.
El segundo caso a analizar, ha sido extraído de la segunda epístola de Pablo a los Corintios:

Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros; ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne. Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.”

2 Corintios 10, 1-6.

Aquí hay varias cosas que valen la pena analizar. Por un lado, está el hecho de que Pablo recalca que la vida material y carnal es desdeñable, ya que la verdadera vida (y el objetivo último) es la vida eterna espiritual. Esta forma de ver las cosas no hace más que contribuir al descuido de las vidas reales de las personas y a una poca valoración e importancia de las acciones que deberíamos tomar para con nuestro planeta; en cambio, la preocupación se centra en una vida fantástica, ilusoria y que responde exclusivamente a deseos y sueños humanos. Soñar e imaginar es hermoso, pero no a expensas de menospreciar y subestimar nuestra vida material natural: nuestra única y preciada vida real.
Otra cosa importante que podemos apreciar en este fragmento es la exhortación a la obediencia a ciegas; obediencia absoluta a la autoridad. En este caso la autoridad es Dios, pero esta forma de ver las cosas se extrapola en la realidad a toda forma de autoridad y manifestación de poder. Durante gran parte de la historia humana se ha hablado de patriotismo, respeto a los símbolos patrios, respeto absoluto a Dios y a sus representantes en la Tierra, entre otras formas de autoridad. Por supuesto que esto es exitosamente aprovechado por grupos minoritarios de elite que buscan obtener y mantener alguna forma de poder sin que las masas los cuestionen, produciendo a la larga, todos los problemas que conocemos en la actualidad: corrupción, tráfico de influencias, beneficios inmerecidos, explotación de los menos pudientes, etc.
Cuando Pablo dice que las armas espirituales basadas en Dios están “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta”, expresa nada más y nada menos que la abolición absoluta a la crítica y al cuestionamiento. Es decir, la búsqueda de la verdad mediante pruebas, o la corroboración de lo que se manifiesta, no tiene lugar a ser investigada por ningún motivo: si Dios y sus profetas lo dicen así, así debe ser, y punto, no se hable más.
Evidentemente el escrutinio de las ideas y los hechos que se manifiestan en la Biblia, es considerado por el cristianismo como signo de altivez, arrogancia y desobediencia. Resulta un poco absurdo pensar que un hipotético Dios omnisapiente desee que sus criaturas obedezcan cualquier cosa a ciegas y supriman su lado crítico, convirtiéndose en autómatas y meros peones dispuestos a aceptar cualquier cosa que se afirme, sin siquiera interesarse por saber un poco más.
San Pablo también escribió, dentro de sus epístolas, una dirigida a los romanos:

¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”

Romanos 14, 22-23

Una vez más, podemos apreciar la opinión de Pablo (y en general de cualquier religioso) acerca de la duda y la actitud escéptica. Después de tantas manifestaciones en contra de la duda y el espíritu crítico, podemos ver un mensaje que va enquistado en muchas secciones de la Biblia: Dudar es pecado, creer es un don. Sin embargo, si nos ponemos a pensar detenidamente acerca de esto, podríamos preguntarnos qué sería de las sociedades actuales y de los seres humanos si se hubiera suprimido el derecho (y el deber) de dudar. La respuesta es muy simple: Llevaríamos siglos o milenios de atraso tecnológico y científico, la calidad de vida humana estaría muy por debajo de los niveles actuales, las sociedades se desarrollarían en la barbarie y en una violencia sistemática, veríamos coaccionadas nuestra libertad de expresión y de acción, y seríamos esclavos eternos de unos pocos administradores del poder. Este mundo sería realmente horrible y se encontraría terriblemente manejado y devastado en muchos aspectos si no pudiéramos dudar de cualquier idea o concepto e investigar libremente la naturaleza.
Para concluir creo pertinente dejar algunas frases:


Donde hay duda hay libertad

Proverbio latino.


El primer pecado de la humanidad fue la fe; la primera virtud la duda.”

Carl sagan.


La duda no es una condición placentera, pero la certeza es absurda.”

Voltaire.


El que nada duda, nada sabe.”

Anónimo.


La ciencia hace a los hombres semejantes a dioses; ¡se acaba todo para los sacerdotes y los dioses cuando el hombre se hace científico! Moraleja: la ciencia es prohibida per se... La ciencia es el primero de los pecados, el germen de todos los pecados, el pecado original. La moral se reduce a este imperativo: 'No conocerás'. El resto se sigue de allí.”

Friedrich Nietzsche

sábado, 15 de noviembre de 2008

Simple Pero Poderoso.

Existe un principio lógico muy conocido y difundido: No se puede probar la inexistencia de algo. Es por esta razón que muchos fenómenos “paranormales” y/o “sobrenaturales” no pueden ser probados falsos: la existencia de entes sobrenaturales, Dios, Satanás, ángeles, etc.
Es por esta misma razón que, aunque un ateo sea catalogado como tal, desde un punto de vista filosófico estricto no se puede afirmar rotundamente la inexistencia de Dios u otros entes sobrenaturales. De la misma forma, no se puede negar con pruebas la existencia de Papá Noel, o de los duendes, o de las hadas madrinas.
La razón por la que un ateo se denomina a sí mismo ateo, es por razones prácticas y por la existencia de abrumadoras evidencias que apuntan hacia otra dirección. Pero esto ya es otro tema.
A pesar del principio que he mencionado, Bertrand Russell, eminente filósofo y matemático, propuso un argumento simple pero poderoso que tenía como objetivo demostrar la inexistencia de Dios.
Este ejemplo era una extensión de la Paradoja de Russell, que trata sobre los conjuntos que no se contienen a sí mismos como elementos.
La manera de probar esto fue mediante el absurdo: Como el concepto que se tiene de Dios es de un ente todopoderoso, Russell planteó la situación de que Dios existe. Una vez asumido esto, como Dios debe ser todopoderoso, debe tener el poder de crear y hacer cualquier cosa, ya que si no pudiera crear o hacer algo, entonces le faltaría un poder y ya no sería todopoderoso. Entonces Russell supone que Dios debe tener el poder de crear piedras grandes, lógicamente. Pero además de esto, debería tener el poder de crear piedras tan grandes que Él mismo no pueda moverlas. Entonces es en este punto que se da la paradoja. Si Dios pudiera crear piedras tan grandes como para que Él mismo no pueda moverlas, le faltaría el poder para poder moverlas; y si el fuera capaz de mover cualquier piedra, independientemente del tamaño y peso, entonces le faltaría el poder para crear piedras que Él no pueda mover.
Así, tenemos que de todos modos a Dios le faltará algún poder (sin tener en cuenta otros casos en los que lo mismo podría aplicarse a cualquier otra cosa que resulte contradictoria) por lo que no es un ser todopoderoso; y un Dios que no sea todopoderoso, no es un Dios.
Esta forma simple, pero a la vez ingeniosa y poderosa como argumento lógico, es una muestra de lo que un poco de ingenio y conciencia sobre lo que nos enseñan es capaz de brindarnos. En definitiva, los trabajos mucho más técnicos de Bertrand Russell en matemática y filosofía, y los varios libros de divulgación científica publicados por este gran pensador constituyen grandes legados a la humanidad.
Pero, una vez más, la lógica y la razón nos muestran un mundo libre de entes sobrenaturales y de explicaciones mágico-religiosas simplificadoras, dándonos en contrapartida, una visión del mundo más maravillosa y más compleja de lo que siempre se ha creído.

El Espejismo de Satanás.

Es justo que analicemos algunas ideas con respecto a Satanás, ya que lo común es que los teístas afirmen y defiendan la existencia de Dios mientras que los ateos exponemos argumentos por los que creer en Él se hace insostenible. Algo más difícil y más raro de escuchar es un debate acerca de la existencia de Satanás, aunque de todos modos hay quien defiende la noción de su existencia.
Muchos teístas creen en un Dios creador, así como en su contraparte: el ángel caído Satanás. Esta dualidad es una muestra más de la larga lista de dualidades existentes en los conceptos e ideas teológicas.
Una naturaleza dual es una naturaleza inexistente. Lo que vemos en la naturaleza real es una serie de continuidades y posiciones potenciales infinitamente diversas. No existe el bien y el mal como absolutos, sino toda una gama de situaciones y comportamientos que podemos catalogar como buenos o malos: un rango amplio y continuo de comportamientos variados. En el caso de los colores sucede algo parecido: dentro de la gama de luz visible existen infinitos tonos y matices de colores; no solo son 7 colores como nos enseñan en la educación básica, sino que cada “color” tiene una gama infinita de matices o variaciones. Y así, muchos ejemplos se pueden extraer de la naturaleza, evidenciando no una dualidad absoluta y universal, sino una continuidad y diversidad universales.
Pero dejando de lado el dualismo, quisiera exponer un par de situaciones (dentro de las miles) que crean la ilusión o el espejismo de la existencia de Satanás.
El primer ejemplo lo constituyen el sufrimiento y desgracia personal en la que mucha gente se encuentra en algún momento. Cuando una persona ha perjudicado intencionalmente a una o varias personas, lo primero que se comenta acerca de ella es que algún día Dios (o Satanás) le hará pagar sus pecados: se escucha la famosa frase “la vida da vueltas”. Cabe aclarar y remarcar que para muchas personas el que castiga no es Dios, sino Satanás. Pero, ¿de qué forma lo hace? Es una tarea que Dios delega implícitamente a Satanás. Al momento que una persona dice que Dios nos va a castigar, lo que dice (supongo que implícitamente) es que Satanás, por encargo tácito de Dios, lo va a hacer. No podría ser de otra manera ya que Dios es un ser infinitamente bondadoso y misericordioso. Una vez más queda evidenciado el dualismo imperante en la teología occidental.
Cuando ha pasado algún tiempo, es muy probable que a dicha persona mala le suceda algo, alguna desgracia personal, como por ejemplo, que se quede en la bancarrota o que algún familiar suyo muera, o que ella misma muera. Basta que suceda alguna de estas cosas para que la gente confirme su sentencia anterior: “la vida da vueltas”. Pero lo que sucede es algo mucho más simple y explicable por simple lógica. Recordemos que lo único que tenemos seguro en esta vida es la muerte, así que no es nada sorprendente que en algún momento a dicha persona o a alguno de sus familiares le toque morir; es un proceso natural inevitable. Aún si la muerte es trágica, existen millones de casos de muertes trágicas, ¡y no todas las víctimas son malas!
Ahora, si quitamos la muerte del panorama y el problema es de tipo material o social (bancarrotas, deudas impagables, repudio de la gente, maltrato social), ¿no es más lógico atribuirle esto al mismo comportamiento de la persona? Es decir, si te dedicas a hacer daño y perjudicar a otras personas, es lógico y evidente que en algún momento, y como consecuencia de que la gente ya conoce la manera en la que te comportas, se te cierren las puertas de muchas cosas y quedes relegado como una escoria social. Ello sucede como consecuencia de los actos propios. No porque alguna entidad sobrenatural vengativa y malévola te las haga pagar, sino porque uno mismo se autosentencia, se cierra muchas puertas, y se hace mala reputación a sí mismo antes los demás. Y eso sin tener en cuenta la culpa y la intranquilidad que se puede tener al saber que tantas personas han sido perjudicadas por uno. Recordemos que el mayor infierno es la culpa.
El segundo ejemplo tiene que ver con los famosos mensajes subliminales. En canciones, dibujos animados, anuncios publicitarios, y hasta mensajes políticos se buscan a la fuerza este tipo de mensajes. Pero, ¿a qué nos referimos con mensaje subliminal? Un mensaje subliminal es aquel que tiene un trasfondo oculto, codificado y preparado para que se nos quede grabado para siempre en el subconsciente.
Muchas denominaciones religiosas afirman la existencia de miles de estos mensajes sobretodo en canciones infantiles y dibujos animados. Por supuesto que al autor al que se le atribuyen estas cosas es el mismo Satanás que “obra manipulando a la gente, aún sin que ellas mismas se den cuenta”.
Un caso típico es el de los mensajes que se “encuentran” al reproducir en reversa una canción.
No he podido hacer eso en mi computadora (no tengo ningún programa que me permita reproducir canciones en reversa), pero lo que he hecho es una pequeña simulación de cómo hallar un “mensaje subliminal”. Empecé por una frase totalmente inofensiva:

Vamos al río, sale el sol y las aves le cantan al amor.”

Si invertimos el sentido de cómo se pronuncian estas palabras, quedaría algo así:

roma la natnac el seva sal y los le elas oir la somav

Que vendría a ser algo parecido (porque no siempre coincide) al resultado que se obtendría al escribir una frase totalmente a la inversa, letra por letra.
Luego, pronunciando estas palabras un par de veces, el mensaje toma forma:

Roma la magna, él se va a asar y los dejas oír la toma.”

El mensaje obtenido claramente hace alusión a Roma (que tiene una relación profunda con temas bíblicos y apocalípticos) lo cual hace que el mensaje suene más importante. Lo que se extrae de la frase resultante, explicado en otras palabras, es que alguien le dice a la gran Roma que alguien (presumiblemente Jesús) va a morir quemado (asado) y que mientras se encuentre en la hoguera, él y sus compañeros (discípulos) serán forzados a oír cómo es tomado el poder (presumiblemente por Satanás).
¿Ven cómo se puede construir un mensaje complejo con mucho contenido implícito? Este es un ejemplo claro y sorprendente de lo que puede hacer un poco de imaginación y de predisposición a oír cosas o buscar algo en donde no hay nada. A esto sumémosle el efecto del sonido al invertir una canción, la ilegibilidad de lo que se dice en la canción, y la interferencia de los instrumentos y otras perturbaciones acústicas en dos momentos separados en el tiempo y el espacio: al momento en que la canción fue grabada por el artista, y al momento de invertirla.
Además de estos factores que pueden influir en el resultado final, hay uno más importante aún: la propia percepción, prejuicio y cosmovisión de la persona que oye la grabación invertida.
Este pequeño ejercicio demuestra directamente que la mente humana y muchos factores en juego que se mezclan en el proceso, dan como resultado algo totalmente sorprendente pero explicable desde un punto de vista naturalista.
Las pautas que se pueden generar al invertir la letra de una canción, o un poema, o un discurso político, son tantas que uno virtualmente podría encontrar ahí los mensajes que quisiera. Aunque algo importante a tomar en cuenta es que los religiosos que encuentran tales mensajes sólo lo hacen en fracciones de la canción y no en todo el contenido, lo que disminuye las probabilidades de que haya una intervención maligna sobrenatural a casi cero. Y lo que termina de tirar al suelo estas probabilidades, es el hecho simple de que ¿cómo podría una persona recibir un mensaje coherente si nuestra mente no está preparada para leer mensaje alguno a la inversa? ¿Y si la canción está en un idioma diferente al nuestro? Como se puede ver, es algo absurdo.
Estos y otros ejemplos generan una ilusión o un espejismo de que Satanás existe. Al igual que Dios y otros entes sobrenaturales, Satanás existe sólo en las mentes de los seres humanos. En todo caso, es un meme muy exitoso en nuestra especie, con un éxito casi equiparable al del meme Dios.

martes, 11 de noviembre de 2008

La Evolución y el Azar.

La ciencia es todo el conjunto de información proveniente de la naturaleza y que se expresa como conocimiento: el acervo total de conocimiento que poseemos nosotros, los humanos (al menos si nos circunscribimos a la Tierra y suponemos, sólo suponemos, que somos la única especie inteligente y racional en el Universo).
Esta ciencia, o conocimiento, es transmitida a muchas personas a través de artículos de investigación científica, libros, documentales, conferencias, etc. Pero así como los medios de comunicación sirven para difundir estas ideas a la gente, también pueden servir para transmitir pseudociencia o una mala ciencia: ideas que son catalogadas como científicas y transmitidas como tales, cuando en verdad solo son malinterpretaciones profundas de lo que en verdad se tiene como conocimiento científico.
Y justamente esto es lo que ha sucedido en un tema en particular: la evolución y el azar. La idea de que la evolución es un sinónimo de azar, está tan difundida entre la mayoría de personas, que es utilizada como argumento para combatir la idea de que todos los seres vivos, incluyéndonos, somos como somos debido a procesos evolutivos, y que ninguna mano divina creadora ha intervenido en dicho proceso. Es muy común y casi cotidiano escuchar a una persona decir:

No creo que estemos acá por casualidad, hay algo más que eso; la casualidad y el azar no explican mis sentimientos ni lo que somos”.

Y la verdad es que yo tampoco lo creo. Es más, es estadísticamente imposible generar la complejidad existente en el mundo biológico por procesos meramente estocásticos o aleatorios. Y aquí quiero recalcar, como ya lo han hecho muchos científicos antes: ¡La evolución biológica no es igual al azar!
Muchos procesos naturales son confundidos y mal entendidos como aleatorios, cuando en verdad no lo son. Y dos ejemplos muy particulares son la evolución biológica y el Caos.
El concepto de Caos se toma como azar, cuando en realidad no lo es. En un sistema cualquiera (por ejemplo una población animal), pueden darse algunos comportamientos poblacionales esperados y predecibles con una ecuación o una serie de ellas. Así, tenemos comportamientos lineales, logísticos, exponenciales, y estabilidades asintóticas (entre los comportamientos simples); y oscilaciones amortiguadas, ciclos límites, y caos (entre los comportamientos complejos). Un tipo de comportamiento complejo, como he dicho, es el Caos. Pero sucede que el caos también es un proceso determinista, con ecuación o ecuaciones propias, pero que genera comportamientos altamente desordenados y aparentemente aleatorios (ojo, he dicho aparentemente).
Dejando al caos de lado, volvamos al proceso evolutivo. La evolución sí tiene algunos componentes aleatorios o azarosos, pero también tiene otro componente esencial que de azar no tiene nada. Los componentes aleatorios son principalmente la mutación, la deriva génica, la migración y el entrecruzamiento cromosómico (en organismos de reproducción sexual). Por otro lado, el componente no aleatorio y muy importante en este proceso es la selección natural. Pongámoslo así: la selección natural moldea a los organismos tomando como ingredientes y materia prima toda la diversidad genética producida por los componentes aleatorios. Es decir, lo que hacen los componentes aleatorios es generar diversidad genética, mientras que la selección natural sólo escoge entre toda esa diversidad. Cabe aclarar que este lenguaje que utilizo es para poder entender mejor el proceso, ya que a nadie se le ocurrirá pensar que la selección natural es un ente conciente de lo que hace.
El proceso evolutivo es un proceso sin dirección ni destino predeterminado; sin embargo, generan una gran diversidad de formas biológicas, cada cual muy compleja y extraordinaria.
Y creo yo que ya es hora de dejar de lado esta visión de la “evolución azarosa” para dar paso a la masificación y difusión de la idea del proceso evolutivo como un proceso que tiene componentes tanto aleatorios como no aleatorios.
Las implicancias que pueda tener esta idea (la evolución) con respecto a otros temas (como los teológicos), quizás sea indeseable para muchas personas, pero lo más importante aquí no es negar procesos naturales simplemente porque no nos gustan sus implicancias o “efectos secundarios”, sino porque es mejor que entendamos la naturaleza como es. Y para terminar me gustaría citar a dos grandes mentes del siglo XX:


Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho.”

-Isaac Asimov.

Lo que se necesita no es la voluntad de creer, sino el deseo de descubrir, que es exactamente lo contrario.”

-Carl Sagan.

domingo, 2 de noviembre de 2008

El Lenguaje como Precursor de la Cognición

Si bien es cierto que el aumento del tamaño cerebral y la complejidad cerebral han sido determinantes para alcanzar los niveles cognitivos actuales del ser humano, el lenguaje hablado ha sido primordial en este proceso.
Sin lenguaje no habríamos podido crear las complejas y diversas ideas que poseemos en nuestro amplio acervo cultural. Tampoco podríamos haber llevado registro alguno de nuestra historia, tanto a nivel individual como social.
Pero el aspecto más importante que podemos destacar en este punto sería que ninguna tecnología ni historia social ni individual podrían haber sido conocidas ni desarrolladas por nadie, teniendo en cuenta que sin lenguaje no hay pensamiento abstracto, ni raciocinio, ni consciencia (y/o autoconciencia), ni desarrollo de planes a futuro, ni cognición; la memoria colectiva de nuestra especie y la capacidad exponencial para lograr manejar el entorno no hubieran existido en absoluto sin lenguaje. Es este último el que abrió las puertas a todo lo anteriormente mencionado. Todo ello hubiera sido imposible sin un código de símbolos como el lenguaje. Este código arbitrario tiene como principal función asignar un valor o significado a cada objeto existente para un reconocimiento más fácil y generalizado; constituye una convención de significación e identificación de las cosas, cuyo uso y aprendizaje se ven restringidos a un grupo de personas en particular.
Otra función del lenguaje hablado es la exteriorización y divulgación de ideas o pensamientos; una “materialización” de los pensamientos individuales. Hay que decir que estas ideas y pensamientos no existirían de no ser por el mismo lenguaje, por lo que queda en evidencia que esta función del lenguaje no es más que una extensión y consecuencia de su misma existencia. Vendría a darse aquí lo que se conoce como retroalimentación positiva.
Ahora, en el transcurso del proceso evolutivo han confluido varias características que, juntas, favorecieron la aparición del lenguaje y, por lo tanto, la cognición humana. Este conjunto de características son de tipo anatómico: estructuras adaptadas para la emisión de sonidos o vocalizaciones de amplio espectro; estructuras para la recepción adecuada de dichas vocalizaciones en la forma de ondas sonoras; una visión adecuada que permita discernir los diferentes objetos presentes en la naturaleza; y la misma estructura cerebral, con centros de procesamiento de esta información para su posterior conversión en paquetes de información coherente y con sentido definido.
Como podemos ver, los sentidos jugaron un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje hablado.
Dichas adaptaciones estructurales pudieron ser explotadas en conjunto logrando formar la base para el desarrollo potencial del lenguaje. Pero hay que tener en cuenta que además de todo esto, el desarrollo del pulgar oponible y el desarrollo mental tuvieron que ver mucho al respecto.
Aún así, el hecho de que un organismo posea estructuras con potenciales como estos, no implica necesariamente que pueda desarrollar un lenguaje hablado. Existen diversos factores que impedirán esto, como por ejemplo, el desarrollo de la inteligencia, y las necesidades puntuales que tenga un organismo en particular.
Esta redundancia fisiológica es, en esencia, la base de la evolución biológica; la existencia de una amplia gama de posibilidades y potencialidades de la cual puedan originarse nuevas estructuras y nuevas funciones.

Visitas desde 28 de Mayo de 2010