Supongo que muchas personas estarán de acuerdo conmigo y compartirán mi vergüenza y mi lamento cuando vemos que una gran parte de personas en el Perú (aunque esto se puede aplicar para casi todo el Mundo) creen en cosas irracionales y en magia barata.Hace algunas semanas, jugaban las selecciones de fútbol de Perú y Argentina, en un partido válido por los Clasificatorios (porque decir Eliminatorias me sabe a idiosincrasia perdedora) al Mundial de Sudáfrica 2010. Días previos al partido, vi en la televisión reportajes que trataban de la brujería y el poder de los adivinadores para predecir el resultado del partido. Cantidades de brujos y chamanes leían sus vaticinios en hojas de coca, en cartas de tarot, y en cualquier otro objeto que se les ocurriera. Una cosa es que tolere las creencias personales de la gente, y otra muy diferente que tolere la imposición y generalización de esas ideas cuando sólo perjudican y detienen el desarrollo humano, tanto en el aspecto personal como en el intelectual. Pero lo peor de todo este fenómeno es que las grandes televisoras se prestan para dar cabida a este tipo de gente que, utiliza cualquier tipo de superstición para ganar algo de fama y algo de dinero. Si los medios televisivos, que influyen a millones de personas, transmiten con frecuencia (y aprovechando cualquier evento deportivo o político) este tipo de cosas, no es de sorprender que mucha gente, sobretodo la gente de niveles culturales bajos, crea que estas cosas son reales y que funcionan en verdad.
Pero no solo son estas cuestiones las que se pueden encontrar en la colección de irracionalidades que se transmiten en los medios masivos de comunicación (televisión, revistas, periódicos, etc.), sino que cualquier cosa que genere rating y dinero para tales medios es bienvenida, así contribuya negativamente al desarrollo intelectual del país; eso no importa cuando de dinero se trata.
Temas como la astrología, los ovnis, la brujería, las posesiones demoníacas, entre otras cosas, son la comidilla para las masas, para el pueblo. Eso lo saben perfectamente los medios masivos de comunicación, así que es evidente que no pierden el tiempo (ni que decir de sus ingresos).
Todo el tiempo me pregunto qué sucedería si en lugar de tratar insistentemente estos temas, predominaran los temas culturales: más documentales, más divulgación de la ciencia, más incentivo hacia el desarrollo intelectual personal de la gente. Y la respuesta a la que llego es: a un mundo con mucha menos ignorancia y mucho más criterio para discernir entre lo real y lo irreal, un mundo más libre de prejuicios, segregación, odios gratuitos, actitudes irracionales, etc.
Pero es evidente que lo que le conviene –en el corto plazo- a la gente que tiene el poder es lo contrario a este ideal. Lo que les conviene es lo que vemos día a día; les conviene que la gente sea más ignorante y que no piensen por sí mismos. Si esto no fuera así, sería más difícil manejarlos. Recordemos cuando Napoleón dijo que un pueblo sin religión era muy difícil de gobernar; que la religión era lo que mantenía quieta a la gente. De esto, podemos generalizar y decir que la ignorancia popular (porque las ideas religiosas implican la ignorancia de muchas nociones naturales fundamentales) y las creencias populares carentes de base y fundamentos reales son medios muy efectivos para el beneficio de unos pocos. Claro está que este beneficio se refiere al corto plazo, porque si estuviéramos acostumbrados a pensar a mediano y largo plazo (cosa que no les interesa a la mayoría de políticos y administradores del poder) lo más conveniente, tanto para el pueblo como para los propios poderosos, sería el aumento de la cultura y el racionalismo en la mayoría de la gente.
Pero volviendo al tema inicial de los brujos y adivinadores, quiero decir que no los culpo directamente. Ellos solamente se limitan a explotar para su beneficio propio las facilidades que les dan las cadenas televisivas, los medios de comunicación escrita, y una gran parte del pueblo, los cuales están altamente dispuestos a creer sin evidencias y a formar parte de este sistema carente de pensamiento libre (porque pensar libremente significa analizar las cosas escépticamente y no dejar que cualquiera nos maneje de uno u otro modo en base a alguna doctrina o idea descabellada).
Mientras la gente esté acostumbrada a dejarse llevar por la corriente como si se trataran de plancton a la merced de las corrientes marinas, el progreso de la humanidad tendrá un importante factor limitante. Toda idea irracional y absurda va a ser absorbida sin problemas por todas estas personas, lo cual constituye un fenómeno harto peligroso y perjudicial para cualquier sociedad humana. De hecho, es ésta la semilla de la gran mayoría de males sociales existentes en la actualidad. Pero los principales actores en un cambio de esta índole deberían ser aquellos medios de comunicación masivos. Yo creo que a la larga, todos ganaríamos si se diera una situación como la que propongo.





Duane Gish y colaboradores, en su libro Creación, Evolución y El Registro Fósil, afirman que la evolución es un postulado no comprobado y que constituye una teoría no científica debido a que “nadie ha observado la evolución en la naturaleza”. Se afirma también en dicho libro, que no existen formas fósiles de transición entre una especie y otra. Sin embargo uno de los ejemplos más conocidos y estudiados es el caso de los caballos. Se conocen fósiles de diferentes especies de caballos, anatómicamente diferentes entre sí sólo por algunas características, y que constituyen además, una sucesión temporal.
