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Contribuye con "Naturaleza y Racionalismo"

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Entrevista: Estado Laico y Cultura Religiosa en el Perú.

Vuelvo a publicar esta entrevista que me realizó hace 2 años mi amigo peruano Ricardo Mayta, periodista del Diario La República. La entrevista tuvo como objetivo, en ese entonces, aportar a su investigación de tesis con ideas desde el punto de vista de un biólogo. Para dicha investigación de tesis, Ricardo entrevistó a diferentes profesionales de diversas áreas y con diversos enfoques académicos. 
Creí conveniente publicar aquí un extracto de la entrevista, la cual resultó amena e interesante.


1.       ¿Por qué es importante una educación pública libre de religión?

Las personas tienen todo el derecho a profesar la fe que deseen. Para algunos resulta beneficioso, sin duda, pero en cuanto a la sociedad, creo que nadie tiene el derecho de imponer su religión y/o sus creencias a las demás personas. Sin embargo, sí creo necesario enseñar religión en las escuelas públicas, pero reformulado no como un curso en el que se enseñe una sola religión, como la católica, sino un curso en el que se enseñe la historia y la filosofía de las religiones. Esto a mi parecer sería muy importante porque daría a los niños y adolescentes una visión menos sesgada de la religiosidad humana. El simple hecho de enseñar un curso llamado “religión” y enseñar una sola religión es algo que no habla bien por sí mismo; es como estudiar para ser cheff y que solo te enseñen comida limeña (o aún peor).

2.       ¿Qué influencia tiene la religión en aspectos culturales?

Mucha. La religión moldea culturas evidentemente. En el caso de las culturas occidentales, tenemos mucha influencia de la Iglesia Católica, y esto lo podemos ver en la arquitectura, en la música, en muchos refranes, palabras, etc. Indudablemente, las religiones institucionalizadas tienen un gran poder, el cual puede ser utilizado de buena manera, pero también de una muy mala y perjudicial.

3.       ¿Qué influencia tiene la religión en aspectos políticos?

Durante el transcurso de la historia hemos podido ver la tremenda influencia de las religiones sobre los imperios y estados. En el caso particular de la Iglesia Católica, vemos que casi desde sus inicios – y hasta el siglo antepasado – ha estado fusionada con el estado. Evidentemente, mezclar política con religión de esa forma acarrea un poder extremadamente grande, con el cual se generan justificaciones para hacer lo que se venga en gana. Por suerte, hoy en día la situación no es así, aunque aún hay vestigios de ese vínculo: vemos el concepto de “religión oficial” de un país, documentos como el Concordato, un sinnúmero de tabúes populares relacionados con los preceptos religiosos, etc.

4.       ¿Qué influencia tiene la religión en aspectos sociales?

Como ya mencioné hace un rato, existen muchos mitos y tabúes provenientes de conceptos religiosos. Por ejemplo, está la mala información que se tiene acerca de la naturaleza de la homosexualidad (documentada ampliamente con evidencias biológicas tanto en humanos como en numerosos animales), la moralidad y su origen, etc. Creo que para entender estos temas se necesita abordarlos desde una perspectiva biológica, ya que nuestro comportamiento y preferencias de cualquier tipo se explican satisfactoriamente mediante el estudio biológico del comportamiento, y la biología evolutiva, entre otras subdisciplinas de la biología. Y siendo las consecuencias de nuestro comportamiento de tremenda importancia para entender patrones sociales y culturas, me parece necesario abordarlas desde esta perspectiva, y no teniendo en cuenta libros sagrados antiguos escritos por gente que no conocía nada de genética ni comportamiento ni de ciencias en general, porque ello puede ser muy peligroso y tener consecuencias sociales desastrosas.

5.       ¿Qué influencia tiene la religión en aspectos psicológicos?

Por ejemplo, una cosa que la psicología trata de entender es cómo funciona la mente y la consciencia. Las explicaciones religiosas ante este tema van más allá de cualquier explicación natural, suponiendo la existencia del alma. La cosa es así: como no conocemos en detalle cómo se origina la consciencia y toda la complejidad mental de un individuo, debe haber algo divino que lo explique todo, y ese algo se llama alma.
La suposición de la existencia del alma, a mi parecer, es esencialmente negativa (aunque en ocasiones dar por sentado su existencia puede ser una especie de paliativo emocional para algunas personas). Es negativa porque limita el campo de acción de la neurología y la psicología. Es negativa porque plantea una vida más allá y hace que nos enfoquemos en ella en detrimento de nuestra vida real. Entonces, una vez más, la religión (más precisamente el cristianismo) nos desvía del camino del conocimiento, ya que en lugar de incentivar la investigación y descubrir respuestas, nos insta a creer cosas de hace milenios sin analizarlas críticamente. Sin embargo, hay muchos estudios que demuestran una tendencia natural de los humanos hacia la creencia religiosa, por lo que hay que tener cuidado cuando hablamos de “religión” en general, y cuando lo hacemos, es mejor hablar de religiones institucionalizadas como el cristianismo en general.

6.       ¿Qué papel  cumplen los medios de comunicación en la difusión de ideologías religiosas?

Tanto en la televisión como en la radio podemos apreciar que las ideas religiosas son aceptadas sin mayor crítica. Es muy raro encontrar a alguien que critique o comente las incongruencias de muchos conceptos religiosos, y supongo que se debe al miedo de que lo tilden a uno de hereje o ateo (que es un término mal visto por la sociedad). En ambos medios de comunicación hay una carencia de programas en donde se aborde la religión de manera amplia y teniendo en cuenta ambos lados de la moneda: argumentos de un religioso y argumentos de un no creyente. Sería interesante tener debates periódicos acerca de estos temas. En el Perú no he visto eso, pero en Estados Unidos y Europa sí existen. Por ejemplo, en la televisión de Austin, Texas (E.E.U.U), hay un programa llamado The Atheist Experience, en donde hay por lo general un par de panelistas que hablan de un tema en particular y ponen a disposición una línea telefónica abierta para los que quieren opinar. La idea me parece genial, ya que es un espacio que así nomás uno no encuentra.
Por otro lado, la mayor información (mucha de ella de calidad) se puede encontrar en Internet. Yo creo que este último medio es el mejor si es que uno quiere informarse y aprender de cualquier tema, aunque una cosa esencial es aprender dónde buscar la información y discernir entre información de calidad y mala información.

7.       ¿Por qué es importante un estado laico?

Porque sería un estado sin preferencias hacia una u otra forma de ver y entender el mundo. Al decir que el Perú es un país con religión oficial Católica, ¿qué están diciendo? ¿que los agnósticos, ateos, e incluso todos los que profesan cualquier religión que no sea la católica son ciudadanos no oficiales o que no tienen los mismos derechos que los católicos? ¿si no es así, qué se quiere decir con eso de “religión oficial”?
Un estado laico, dejaría de exonerar de impuestos y mantener económicamente a una sola religión en particular. En vez de ello, lo correcto sería que todo sea igual para todos, ya sea que no se exonere de impuestos ni se ayude económicamente a ninguna religión, o que se haga lo propio con todas. Obviamente, yo soy partidario de lo primero, porque aún igualando las cosas y beneficiando a todas las religiones, se estaría excluyendo a los agnósticos, ateos, deístas, etc.
Un estado laico además permitiría un mejor desarrollo de la ciencia y mejores leyes para sus ciudadanos, libres de tabúes y prejuicios.

8.       ¿Cómo logramos un estado laico?

Creo que la manera de hacer un estado laico es debatiendo por ejemplo, el tema del concordato. De por sí, el Perú es un estado laico, al menos así lo dice la constitución. Sin embargo, ello no se da en la práctica. En muchas ceremonias oficiales está siempre presente un representante de la Iglesia Católica y/o se acompañan de ritos y ceremonias religiosas. Si la gente se informara adecuadamente de qué trata el concordato y qué dice nuestra constitución al respecto, se podría debatir el tema y presionar al estado para que se respete el estado laico, ya que de no hacerlo se estaría permitiendo un acto inconstitucional.

9.       ¿La tolerancia ayuda a lograrlo?

Por supuesto. Una sociedad intolerante solo puede tener consecuencias negativas. Como ejemplo, veamos a muchas sociedades musulmanas actuales.

10.   ¿El ateísmo una opción más o la mejor opción, y por qué?

Creo que el ateísmo es una opción razonable y pensada, pero no por ello dejan de ser respetables las demás posiciones. Como dije anteriormente, existe una tendencia natural hacia la creencia religiosa (que se puede evidenciar a nivel neuroanatómico y neurofisiológico), así que un mundo ateo es un mundo ideal (utópico), en el sentido de que es poco probable que se de. Indudablemente, para llegar al ateísmo es necesario un esfuerzo intelectual considerablemente mayor que para ser creyente. En otras palabras, existen muchos caminos para llegar a ser creyentes religiosos, pero solo uno para llegar al ateísmo o al agnosticismo, y es el incremento en los conocimientos y un escrutinio crítico de estos.

¿Por qué a 150 años de la publicación del Origen de las Especies algunos cristianos no aceptan la evolución y creen en el Diseño Inteligente?

Porque hay una gran desinformación y malinterpretación de las evidencias evolutivas. Hay autores creacionistas que descontextualizan y malinterpretan a muchos científicos, llevando a sus seguidores a la conclusión de que la evolución es imposible de darse y de que la mejor explicación para la existencia de la vida es la explicación bíblica. Sin embargo, el Diseño Inteligente no está tan difundido en el Perú, aunque muchos cristianos evolucionistas siguen siendo cristianos porque no han analizado en detalle que ambas posiciones son contradictorias en muchísimos aspectos. Por ejemplo, yo mismo fui cristiano y evolucionista por muchos años, aunque fue cuando me puse a analizar profundamente lo que creía y lo que sabía. Ese proceso me hizo ver que lo que creía era algo con muy poco sustento y muy frágil ante las evidencias. Pero muchas personas nunca tienen la oportunidad de analizar dichas evidencias en detalle.

¿Por qué algunos cristianos creen en el Creacionismo?

Básicamente la idea parte de la intuición humana, ya que si te pones a pensar, es anti-intuitivo el hecho de pensar e imaginarse tiempos de millones de años, distancias de millones de años luz (o, en el otro extremo, de nanómetros), y cualquier otra cosa que esté fuera del mundo al que tenemos inmediato acceso. Nuestros cerebros han evolucionado para sobrevivir en un medio en el que manejamos distancias de metros o kilómetros, velocidades muy por debajo de la velocidad de la luz, tiempos manejados en días, meses, años, y hasta siglos, etc. Nuestra intuición nos permite sobrevivir, y ha sido moldeada para tal propósito y no para entender el mundo. Sin embargo, la ciencia nos permite entender el mundo en sus diferentes dimensiones, nos obliga a pensar anti-intuitivamente y analizar situaciones a las cuales no estamos habituados. Es por esta razón que muchas personas no aceptan la evolución biológica: porque simplemente para ellos los tiempos medidos en millones de años son absurdos, porque para ellos todo tiene que tener un agente causal consciente (Dios) y no pueden imaginar que detrás de nuestra complejidad hayan procesos ciegos impersonales.

 ¿Por qué algunos cristianos toman a las Escrituras como una realidad plena? 

Básicamente por tradición. Si te vas a la India, la mayoría cree en alguno de los muchos dioses del hinduismo. Si te vas a China, la mayoría cree en la religión budista y sus preceptos. Del mismo modo, en nuestra sociedad, por tradición y por transmisión cultural, la mayoría cree en Dios, Jesús, y la Biblia como palabra de Dios. Sin embargo, el hecho de tomar a la Biblia como la verdad absoluta significa que existe una cierta ignorancia acerca de procesos físicos, químicos y biológicos, así como de hechos históricos y evidencias arqueológicas. Y aún más allá, ello implica un desconocimiento sustancial de la propia Biblia, ya que dentro de ella, hay muchos pasajes que se contradicen entre sí. Por esto, el hecho de considerar a la Biblia como un libro de verdad absoluta, da fe del nivel de conocimientos de la persona

miércoles, 2 de mayo de 2012

El aborto desde el punto de vista científico

  
Por: Hernán Toro
 
 
El debate sobre el aborto es difícil por su carga emotiva. Quienes se oponen llaman homicidas a quienes lo practican. Por el contrario, quienes lo defienden postulan que el embrión no es una persona. Por eso, antes de decidir la naturaleza del embrión, hay que saber la realidad biológica sobre la reproducción. Sólo al comprenderla a fondo, se puede concluir sobre los argumentos propuestos. Este artículo pretende brindar precisión en algunos conceptos equívocos e informar de algunos detalles sorprendentes y poco conocidos.


El homicidio es causar la muerte de una persona y por tanto es fundamental comprender qué es una "persona". La exploración del campo semántico de esta palabra muestra características necesarias: individualidad, capacidad de pensar, experimentar sentimientos, tener autoconsciencia, etc. La naturaleza mental de estas cualidades determina una diferencia fundamental entre "ser humano" y "persona". El primero es cualquier miembro nuestra especie en cualquier etapa de desarrollo; por el contrario, una persona es más que un ser humano: es un ser humano con al menos un mínimo de actividad cerebral. Por ejemplo, un óvulo fecundado (zigoto) es un ser humano pero no es una persona; por el contrario, un feto con más de 4 meses ya puede presentar actividad cerebral que permitiría considerarlo una persona en estado incipiente. Esta peculiaridad de que las personas se caracterizan por su vida mental, es la que valida el concepto de "muerte cerebral" de la medicina moderna: un ser humano puede estar vivo sin que viva la persona que otrora fue.

La postura del dios Bíblico sobre el aborto asombraría al creyente común pero esto no obsta para que los opositores al aborto lo rechacen por creer en un "alma" infundida en el zigoto por Dios. Eso lo haría "una persona". Creen también que su dotación genética se determina al unirse óvulo y espermatozoide (gametos) y eso lo haría ya "individuo humano". Creen que al permitirle "el desarrollo natural", se llega invariablemente a un bebé y por ello consideran su interrupción como un acto equiparable moralmente a un homicidio; esto hace que se opongan a las píldoras que evitan la implantación del embrión en el útero. De hecho, muchos creyentes sólo aceptan métodos de control natal "abiertos a la vida" (método del ritmo) porque lo contrario iría contra la Voluntad Perfecta de Dios para engendrar hijos. El extremo es la postura Católica de que "es ya un hombre aquél que lo será", basada en una hipotética "persona en potencia" en el embrión.
 
Esta postura antiabortista desconoce hechos básicos de la reproducción humana, lo que los lleva a errores que se aclaran a continuación:

1). La dotación genética no se determina al momento de la unión de los gametos. La segunda división meiótica del óvulo ocurre sólo a partir del momento de dicha unión. Esa división recombina de manera aleatoria los genes aportados por la madre, de tal forma que ocurre una especie de "lotería genética" que dura hasta 24 horas a partir de la unión de los gametos. Como en dicho instante no hay identidad genética, no puede haber persona.

2). Ni siquiera cuando hay determinación genética, el destino natural del zigoto es formar un niño. Se estima que por fallos naturales en la implantación y abortos espontáneos, cerca del 60% de los zigotos se pierden sin que la mujer lo perciba. Si los zigotos fueran "personitas indefensas" estaríamos hablando de la mayor catástrofe de salud pública de toda la historia: la muerte continua y natural de cerca de dos terceras partes del relevo generacional en cada momento histórico, sin que ninguna confesión religiosa, ningún partido político, o ningún gremio médico emitiera su alerta, ni pidieran presupuesto nacional para investigar cómo reducir esta mortandad. El que incluso los médicos católicos antiabortistas se hagan los de la vista gorda ante este hecho, dejando morir "naturalmente" a todos esos embriones con tranquilidad, muestra algo evidente: en el fondo saben que el embrión no es una persona.

3). El que haya identidad genética no implica que haya una persona. Cuando hay división temprana, un solo zigoto puede dar origen a dos, tres, o más embriones viables: gemelos idénticos. De hecho, cuando se hace artificialmente en un laboratorio se llama "clonación". Si la división de un embrión (ser humano) produce dos o más humanos viables, entonces el embrión como ser humano es divisible, lo que viola la definición más fundamental de individuo (que no se puede dividir). Si el embrión humano por división puede producir varios seres humanos, entonces el embrión es divisible y por tanto no es una persona.
 
Para asimilar lo anterior, los creyentes se inventan la explicación de que Dios infunde almas a los embriones divididos para formar "personitas". Pero dejando a un lado el problema de cuál se queda el alma original y cuáles reciben almas nuevas, esto trae otro problema para el dogma de que la vida es un "don de Dios". Si un genetista decide crear incontables clones de un embrión, ¿Dios crearía almas a voluntad del genetista, una para cada clon? ¿Dónde queda la soberanía de Dios sobre la vida humana si crea almas a voluntad del genetista? ¿O acaso Dios no les crea almas por considerar abominable esta práctica, y el experimentador estaría creando vida humana sin alma? Los dogmas religiosos suelen desmoronarse ante la investigación moderna. Este choque es aún más fuerte cuando se considera la clonación a partir de células somáticas de un adulto: ¿Creará Dios almas humanas para embriones creados "abominablemente" a partir de células de un riñón o del cabello? Es comprensible que las religiones impidan la investigación con células pluripotenciales: esta tiene demasiadas consecuencias peligrosas para sus dogmas.

Hay fenómenos naturales más aterradores aún para el creyente en almas. Un par de embriones con dotación genética diferente, pueden fusionarse en un solo embrión conocido como "quimera". Estos individuos, cuando logran sobrevivir, tienen dos códigos genéticos distintos al mismo tiempo, y a veces tienen los dos sexos a la vez (hermafroditismo). El golpe teológico de este hecho es aún más terrible. ¿Qué ocurre con el par de almas cuando un par de zigotos se funden para dar origen a una quimera? ¿Queda un embrión con dos almas? ¿Estas se funden? ¿Qué sentido teológico puede tener la creación de un alma para luego fusionarla con otra o volverla a eliminar incluso antes de salir del vientre materno? Todas estas preguntas preocupantes para los creyentes son tan absurdas racionalmente como las discusiones medievales sobre el sexo de los ángeles. Estos mitos son irrelevantes desde el punto de vista científico e intrascendentes para la ética humana.
 
Queda demostrado que un zigoto o un embrión no es ni real, ni potencialmente, una persona: su desarrollo depende de circunstancias externas. Puede no implantarse o ser abortado naturalmente en un 60% de casos; puede dividirse para dar origen a otros embriones; dos embriones pueden fusionarse para dar origen a quimeras humanas, etc. Todo esto demuestra que el embrión no es un individuo humano, y por ende no es una persona. Todo el edificio teológico de la infusión del "alma humana" en la concepción se cae aparatosamente ante los hechos científicos. Irónicamente, Santo Tomás de Aquino señalaba la infusión del espíritu a los 40 días de la concepción, mientras que San Agustín de Hipona era más razonable al localizarla muy adelante en la gestación, sólo cuando el feto estaba animado, lo que tiende a coincidir con el concepto científico de cuándo podría comenzar a considerársele persona.

¿Cuál debe ser una postura razonable, científica y ética respecto al aborto? Es simple. Toda la ciencia moderna ha establecido fuera de toda duda que la persona es el resultado del funcionamiento del cerebro. Cualquiera que, como este autor, haya tenido la tristeza de ver cómo seres amados se van diluyendo y desdibujando por un mal de Alzheimer, o quien haya visto el deterioro de la personalidad tras una lesión cerebral, llega a la misma conclusión de Héctor Abad Faciolince en su obra "El olvido que seremos": el "espíritu" no sólo no es inmortal, sino que es más mortal que el cuerpo. Sin cerebro, no hay persona.
 
Eliminar al embrión mientras no haya un sustrato neuronal suficiente para albergar personalidad, no puede ser considerado homicidio por ninguna persona racional y ética. Es irrelevante que el paso de humano a persona sea gradual: hay momentos antes de los cuales es imposible que exista personalidad (3 meses), y otros después de los cuales ya es evidente que hay un feto que comienza a experimentar la vida intelectiva porque percibe su entorno, siente y reacciona (unos 4 meses). El límite para permitir el aborto debe estar antes de que haya un sistema cerebral activo, sin que importen en absoluto las razones que muevan a la mujer a tomar esta decisión; así es la acertada legislación recientemente aprobada en México. Cualquier intento de aborto después de esta etapa debería estar prohibido, excepto en casos donde estuviera en riesgo la vida de la madre.
 
Para terminar, es indispensable analizar el argumento más falaz de los esgrimidos en el debate sobre el aborto: el que dice que como el embrión es una persona en potencia, entonces su aborto es homicidio. Dicha postura, el núcleo de la postura cristiana contra el aborto, es una mentira por punta y punta. La primera mentira es afirmar que el embrión en etapas tempranas es una persona; ya se probó que puede no ser ninguna (aborto natural espontáneo en el 60% de los casos), puede terminar siendo varias (gemelos idénticos y clones), o incluso puede llegar a ser "media persona" (cada uno de los embriones que se fusionan en una quimera). Esto implica que el embrión ni siquiera es una persona en potencia. Pero supongamos que el embrión fuera una persona en potencia. ¿Eso lo hace ya lo mismo que una persona? No. Un mendigo con instinto y talento gerencial (millonario en potencia) no es un millonario. Una semilla (árbol en potencia) no es un árbol. Una persona viva (cadáver en potencia) no es un cadáver. La ciencia, la lógica y la razón son inflexibles: un embrión (persona en potencia) no es una persona.

miércoles, 25 de abril de 2012

El Credo del Biólogo Evolutivo

(Escrito por Ferney Yesyd Rodriguez)

Creo en la Selección Natural Todopoderosa
Creadora de todos los seres vivos
Creo en la adaptación, su único hijo
Que fue concebido en la lucha por la superviviencia
Nació como mutación aleatoria,
Se manifestó como diversidad genética
Padeció bajo el poder de la competencia, el hambre y los cambios de ambiente.
Fue seleccionado y multiplicado por el éxito reproductivo.
Descendió desde el cambio en la secuencia de nucleótidos
A las pocas generaciones fue bendecido
Ascendió por el acervo genético de la población,
Modificó la estructura genética de la misma,
Y está a la diestra de la Naturaleza.
Desde allí ha de transformar a procariotas y eucariotas
Y a los virus también.
Creo en la Biología evolutiva,
El registro fósil y la anatomía comparada,
En las estructuras homólogas y vestigiales
El conocimiento del árbol filogenético
De la vida eterna
Amén.

martes, 4 de octubre de 2011

El Racismo y las Religiones

El racismo se ha justificado siempre por motivos diferentes: políticos, religiosos, etc. Pero un elemento en común que subyace a este problema es la ignorancia. 

Cuando me refiero a ignorancia, no es a su sentido despectivo –aquel utilizado comúnmente en el lenguaje coloquial, sino al hecho de ignorar hechos, datos… información. Cuando hablamos de racismo, hablamos de desconocimiento de la biología humana. Por ejemplo, se puede desconocer que el porcentaje de similitud genético entre humanos y chimpancés es de 98%; mientras que todos los seres humanos compartimos el 99.9% de los genes entre nosotros. Estos dos datos quieren decir que:

·         Sólo el 2% de la totalidad de nuestros genes son exclusivos a nosotros, Homo sapiens, en relación a los chimpancés (quienes también tienen el 2% de genes únicos para su especie)
·         Únicamente el 0.1% de las variantes alélicas de nuestros genes difieren de un individuo a otro.

Estos dos puntos implican algo importante. Ese 2% único a los humanos (en relación a los chimpancés) es lo que nos diferencia de ellos de una manera tan característica, porque esos genes exclusivos de la humanidad codifican, entre otras cosas, el bipedismo marcado, la capacidad de articular sonidos en forma de palabras, las diferencias neurológicas que nos permiten abstraer conceptos y planificar a mediano y largo plazo de manera consciente, etc. 

Uno entonces pensaría que si diferimos de los chimpancés en 2%, y la variación entre humanos (variación intraespecífica) es de 0.1%, entonces dentro de las diferentes etnias humanas la variación genética sería de un 5% de la variación existente entre chimpancés y humanos (el resultado de dividir 0.1% entre 2% y multiplicarlo por 100), lo cual sería un porcentaje suficiente para poder decir que dentro de nuestra especie hay una variación más o menos importante como para considerar que etnias muy diferentes entre sí podrían formar parte de especies diferentes (o quizás subespecies diferentes)… ¿verdad? Pues resulta que todo lo supuesto con anterioridad es falso, por la sencilla razón de que en un caso estamos hablando de diferencias de genes y en la otra de diferencias entre alelos de genes.

Pero para no entrar en tecnicismos, continuaré con el tema principal de este artículo, aunque esta precisión es importante para lo que quiero argumentar. Y es que lo que quiero dejar en claro es lo siguiente: no hay ningún motivo como para decir que una u otra etnia es inferior o superior a otra, ni tampoco hay ninguna evidencia biológica que sostenga que etnias aparentemente bastante diferentes como por ejemplo, arios y negros congoleños, sean tan diferentes genéticamente como mucha gente siempre ha creído. Las diferencias son más bien superficiales: una cuestión de forma y no de fondo. Pero para entender cabalmente todo esto hay que conocer algunos aspectos de la genética humana y de otros aspectos de la biología en general.

A lo largo de la historia de la humanidad, el conocimiento se ha ido incrementando gradualmente, habiendo aumentado exponencialmente con el nacimiento de la ciencia formal; aquella que con sus metodologías y sus mecanismos de corrección de errores y de minimización de prejuicios y sesgos personales, se ha consolidado como la herramienta más poderosa para “interrogar” a la naturaleza. Sin embargo, y a pesar de esto, mucha gente se empecina en formular hipótesis alternativas a las formuladas por la ciencia, y lo peor de todo: sin datos ni fuentes que sustenten sus hipótesis.

Durante mucho tiempo la ignorancia de la naturaleza dio piso para el surgimiento de sistemas dogmáticos basados en ideologías especulativas, bien sea sin tener en cuenta cuerpos de conocimiento sustentados en evidencia o teniéndolos en cuenta pero sesgando y tergiversando su esencia. Un caso conocido de esto último es el surgimiento del nazismo y de su idea de que la raza aria era superior a todas. Esta idea descabellada tiene su origen en el darwinismo social, el cual tomó algunos conceptos y postulados de la teoría de la evolución darwiniana, y trató de adecuarlos al ámbito social, tergiversando y malinterpretando en el camino la idea y los campos de aplicación de las ideas darwinianas. Este darwinismo social mezclado con la forma más primitiva y extrema de la eugenesia (una filosofía social que se basa en la mejora de los rasgos humanos mediante la intervención directa del mismo humano), dio paso a que los nazis pudieran “sustentar” su idea de la necesidad de “purificar la raza humana”.

Este problema, que como todos sabemos causó la muerte de millones de personas, se sustentaba en una deformación de la ciencia; algo construido para manipular y obtener poder de la forma más vil que se pueda concebir. Este sistema construido por los nazis supuestamente se basaba en evidencias científicas y con ello construyó un sistema dogmático. 

Sin embargo, existen otros sistemas dogmáticos que no tienen en cuenta ningún aspecto de la ciencia, y que también constituyen sistemas peligrosos y perjudiciales, y me refiero a los sistemas religiosos. Ya que la mayoría de los sistemas religiosos existentes no se basan en evidencias científicas sino en escritos antiguos considerados como sagrados, generan hipótesis o dogmas fantásticos, improbables y no falsables. Es esta serie de características últimas la que convierte a la mayoría de religiones en sistemas peligrosos. ¿Peligrosos en qué? Pues por ejemplo en lo concerniente a los derechos humanos. ¿Y por qué suponen un peligro para los derechos humanos? Pues porque se basan en la ignorancia de la naturaleza. Ignoran evidencias científicas y la biología humana, pasando por encima de ellas y pretendiendo gobernar el mundo según sus ideas primitivas y adquiridas mediante tradición y autoridad, cuando lo deseable sería que sus ideas estén basadas en evidencia y se adecúen al mundo. En cambio, ellas quieren adecuar el mundo a sus ideas.

En relación a esto daré solo dos ejemplos de cómo la ignorancia de la biología humana sumada al dogmatismo propio de las religiones puede servir de sustento para el atropello de los derechos humanos y la discriminación racial y de otros tipos.

El primer caso proviene del mormonismo, y es una cita del segundo presidente de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (LDS, por sus siglas en inglés), Brigham Young:

Se ven algunas clases de la familia humana que son negras, toscas, mal parecidas, desagradables y de malas costumbres, salvajes, y al parecer privadas de casi todas las bendiciones de la inteligencia, las cuales son generalmente otorgadas al género humano. El primer hombre que cometió el odioso crimen de matar a uno de sus hermanos será maldecido por el plazo de tiempo más largo entre todos los hijos de Adán. Caín mató a su hermano. Caín pudo haber sido asesinado, y eso hubiese puesto fin a esa raza de seres humanos”.

La segunda cita proviene de la Biblia:

Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso una marca sobre Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.”
-Génesis 4: 15.

Este fragmento del libro de Génesis no dice la manera en la que Dios castiga a Caín, pero es obvio por la historia del mormonismo y de otros grupos cristianos posteriores a este escrito, que sirvió de sustento para la discriminación racial durante siglos. Las palabras de Brigham Young, por su parte, solo confirman lo que dice en el propio Libro de Mormón acerca del origen de los indígenas nativos de América:

Y Él había hecho caer la maldición sobre ellos, sí, una penosa maldición, a causa de su iniquidad. Porque he aquí, habían endurecido sus corazones contra Él, de modo que se habían vuelto como un pedernal; por tanto, ya que eran blancos y sumamente bellos y deleitables, el Señor Dios hizo que los cubriese una piel de color obscuro, para que no atrajeran a los de mi pueblo. Y así dice el Señor Dios: Haré que sean repugnantes a tu pueblo, a no ser que se arrepientan de sus iniquidades. Y malditos serán los descendientes de aquel que se mezcle con la posteridad de ellos; porque serán maldecidos con la misma maldición. Y el Señor lo habló; y así fue.”
-2 Nefi 5: 21-23

Por esto (y muchísimos otros ejemplos más), podemos ver de qué manera los dogmas religiosos que operan sin evidencias (e incluso a pesar de ellas) se convierten en ideologías peligrosas, que atentan contra los derechos humanos de manera tan obvia. Lamentablemente, la obviedad de esto último es opacada por completo por una característica notable que poseen la mayoría de religiones: su velo de seguridad, el cual impide que la gente analice los dogmas o los ponga a prueba, porque sino se consideraría una herejía grave, pudiendo llevar al colapso social de la persona.

Yo pienso que exponer esta problemática no es una tarea ociosa, sino constructiva, aunque casi nadie note la importancia de ello. O incluso aunque la mayoría piense que hago mal en hablar activamente de estos temas; porque si de alguna manera tuviera que considerarme con respecto a la problemática religión-ciencia-sociedad, es como un activista a favor de los derechos, la dignidad y la libertad humanas.

Los Alunizajes del Proyecto Apollo (Hernán Toro)

Ayer mi amiga Gisele O'Connor me pasó un artículo de Hernán Toro, quien tiene varios artículos en la página Escépticos Colombia. El artículo refuta brillantemente la teoría conspiranoica que plantea que el humano nunca pisó la Luna. Desmenuzando todos los alegatos de los "conspiranoicos lunares", Hernán Toro deja prácticamente en ridículo esas afirmaciones.

Por motivos de dificultad con el sistema de Blogger, no he podido plasmar el artículo para leerlo directamente en el blog, sino que lo estoy poniendo como archivo adjunto, para lo cual alojé el documento en PDF en Scribd, sitio desde el cual cualquiera puede descargarlo simplemente logueándose a su cuenta personal de Facebook.


Particularmente, me ha parecido un artículo brillantemente redactado y con argumentos detallados, concisos y demoledores. Vale la pena leerlo de comienzo a fin. El artículo lo pueden leer aquí.

lunes, 23 de mayo de 2011

Colección de Libros de Bart Ehrman (Para Descargar)

Colección de libros del brillante Historiador del Cristianismo Bart Ehrman. A continuación, los títulos incluidos en esta recopilación de libros que pueden descargar en un único archivo comprimido en formato rar:

Cristianismos Perdidos. Los Credos Proscritos del Nuevo Testamento (Bart D. Ehrman)
Didymus the Blind and the Text of the Gospels (Bart D. Ehrman)
God's Problem (Bart Ehrman)
Jesus, Interrupted (Bart Ehrman)
Jesus. Apocalyptic Prophet of the New Millennium (Bart Ehrman)
Lost Scriptures (Bart Ehrman)
Misquoting Jesus. The Story Behind Who Changed the Bible and Why (Bart Ehrman)
Peter, Paul, & Mary Magdalene. The Followers of Jesus in History and Legend (Bart Ehrman)
Studies in the Textual Criticism of the New Testament (Bart Ehrman)
The History of the Bible. The Making of the New Testament Canon (Bart Ehrman)
The Lost Gospel of Judas Iscariot. A New Look at Betrayer and Betrayed (Bart Ehrman)
Truth and Fiction in the Da Vinci Code (Bart Ehrman)

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