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lunes, 16 de mayo de 2011

Carta de Christopher Hitchens (2011)

El periodista británico Christopher Hitchens iba a presentarse en la Convención de Ateos Americanos de este año, pero dado su estado de salud debido al cáncer que padece, no asistió a dar la charla que tenía prevista. Sin embargo, envió una carta muy profunda e inspiradora:

"Queridos amigos no creyentes,
Nada me habría impedido unirme a ustedes, excepto la pérdida de la voz (por lo menos mi voz que habla) que a su vez se debe a una larga discusión que actualmente estoy teniendo con el espectro de la muerte. Nadie gana este argumento, aunque hay algunos puntos sólidos que se realizan mientras el debate continúa. He encontrado, según el enemigo se hace más familiar, que toda la defensa especial para la salvación, la redención y liberación sobrenatural se vuelven aún más huecas y artificiales para mí que lo eran antes. Espero poder ayudar a defender y transmitir las lecciones de esto por muchos años, pero por ahora he encontrado colocar mi confianza en dos cosas: la habilidad y el principio de la ciencia médica avanzada, y la camaradería de innumerables amigos y familia, todos ellos inmunes a los falsos consuelos de la religión. Son estas fuerzas entre otras, que acelerará el día en que la humanidad se emancipe de los grilletes mentales forjados de servilismo y superstitición. Es nuestra solidaridad innata, y no un déspota del cielo, la fuente de nuestra moral y nuestro sentido de la decencia.
Ese sentido de la decencia esencial está indignado cada día. Nuestro enemigo teocrático está a la vista. Proteica en la forma, que se extiende desde la amenaza abierta de los mulás con armas nucleares a las campañas insidiosas para embrutecer enseñando pseudo-ciencias en las escuelas estadounidenses. Pero en los últimos años, ha habido signos alentadores de una resistencia genuina y espontánea a esta tontería siniestra: una resistencia que repudia el derecho de los agresores y tiranos para hacer la absurda afirmación de que tienen a Dios de su lado. Haber tenido un pequeño papel en esta resistencia ha sido el mayor honor de mi vida: el patrón y originales de toda dictadura es la entrega de la razón al absolutismo y el abandono de la investigación crítica y objetiva. El nombre barato para este engaño mortal es la religión, y debemos aprender nuevas maneras de combatirlo en la esfera pública, tal como hemos aprendido a liberarnos de él en privado.
Nuestras armas son la mente irónica contra la literal: la mente abierta contra los crédulos; la búsqueda valiente de la verdad contra las fuerzas de miedo y miseria que establecen límites a la investigación (y que tontamente afirman que ya tenemos toda la verdad que necesitamos). Tal vez por encima de todo, afirmamos la vida por encima de los cultos de la muerte y el sacrificio humano y tienen miedo, no de la muerte inevitable, sino más bien de una vida humana que es estrecha y distorsionada por la necesidad de ofrecer adulación patética sin sentido, o la creencia sombría de que las leyes de la naturaleza responden a lamentaciones y conjuros.
Como los herederos de una revolución laica, los ateos americanos tienen una responsabilidad especial de defender y respetar la Constitución que patrulla la frontera entre la Iglesia y el Estado. Esto, también, es un honor y un privilegio. Créanme cuando digo que estoy con ustedes, aunque no corporalmente (y sólo metafóricamente en espíritu …) Resolver para construir la pared de la separación de Jefferson. Y no mantener la fe.
Sinceramente
Christopher Hitchens"

lunes, 10 de enero de 2011

La Faceta Desconocida del Cristianismo: Fragmento del ensayo La Cristiandad Alerta (Bart Ehrman), en El Evangelio de Judas (Rodolphe Kasser et al)

En relación a la corriente concreta del gnosticismo representada por el Evangelio de Judas, podemos remitirnos al excelente ensayo de Marvin Meyer (publicado en este libro), que explica el evangelio en los términos de la secta conocida como gnósticos séticos. Pero aquí debo explicar en términos generales lo que tenían en común las diversas y extendidas sectas gnósticas y por qué escritores ortodoxos como Ireneo (de Lyon) las veían como una amenaza. El término gnosticismo deriva de la palabra griega gnosis, que quiere decir “conocimiento”. ¿Y qué es eso que saben? Conocen secretos que pueden conducir a la salvación. Para los gnósticos, una persona se salva no por la fe en Cristo o por sus buenas obras, sino por el conocimiento de la verdad acerca del mundo en el que vivimos, acerca de quién es el verdadero Dios y, especialmente, acerca de quiénes somos nosotros mismos. En otras palabras, se trata den gran medida de autoconocimiento: conocimiento de nuestro origen, de cómo hemos llegado aquí y de cómo podemos volver a nuestra morada celestial. Según la mayoría de los gnósticos, este mundo material no es nuestra casa. Estamos atrapados aquí, en estos cuerpos de carne, y necesitamos aprender el modo de escapar. Para los gnósticos que también eran cristianos (muchos gnósticos no lo eran) es el propio Cristo quien nos trae ese conocimiento secreto desde los cielos. Él revela la verdad a sus seguidores más próximos, y es esa verdad lo que puede hacerlos libres.
El cristianismo tradicional enseña, por supuesto, que nuestro mundo es la maravillosa creación del único dios verdadero. Pero no era eso lo que pensaban los gnósticos. Según un amplio abanico de grupos gnósticos, el dios que creó este mundo no es el único, y de hecho ni siquiera es el más poderoso ni es omnisciente. Es una deidad más baja, inferior, y a menudo ignorante. ¿Cómo puede alguien mirar este mundo y decir que es maravilloso? Los gnósticos veían los desastres que los rodeaban – terremotos, tempestades, riadas, hambrunas, sequías, epidemias, miseria, sufrimiento – y declararon que el mundo no es bueno. Pero, dijeron, ¡no puedes culpar de este mundo a Dios! No; este mundo es un desastre cósmico, y sólo habrá salvación para aquellos que aprendan cómo escapar de este mundo y de sus trampas materiales.
Algunos pensadores gnósticos explicaron este perverso mundo material desarrollando complicados mitos de la creación. Según esos mitos, la deidad suprema queda enteramente fuera del mundo, pues es espíritu absoluto sin cualidades ni aspectos materiales. Ese ser divino engendró una numerosa prole: los eones, que, como él, eran entidades espirituales. Originalmente, ese reino divino habitado por Dios y sus eones era todo cuanto había. Pero sucedió una catástrofe cósmica, en la cual uno de aquellos eones de alguna manera cayó fuera del reino divino, y eso dio lugar a la creación de otras entidades divinas que, por lo tanto, cobraron existencia fuera de la esfera divina. Esas divinidades menores crearon nuestro mundo material, hicieron el mundo como lugar donde retener las chispas de divinidad que habían capturado, a las que colocaron en cuerpos humanos. Algunos humanos, en otras palabras, tienen un elemento de la divinidad en su interior, en su núcleo esencial. Esas personas no tienen almas mortales, sino inmortales, encerradas temporalmente en este miserable y caprichoso reino material. Y esas almas necesitan escapar, volver al reino divino de donde vinieron. Los mitos narrados por los diversos grupos gnósticos diferían bastante entre sí en muchos detalles. Y no son nada sin los detalles. A los lectores modernos esos mitos pueden resultarles enormemente confusos y extraños. Pero su punto más importante está claro: este mundo no es la creación del único dios verdadero. El dios que hizo este mundo – el Dios del Antiguo Testamento – es una deidad de segundo orden, inferior. No es el dios supremo que debe ser adorado. Más bien debe ser evitado aprendiendo la verdad sobre el reino divino definitivo, sobre cómo podemos escapar de él.
Debo remarcar que no todo el mundo cuenta con los medios para escapar. La causa es que no todo el mundo tiene la chispa de divinidad en su interior; sólo algunos de nosotros. Los demás son las creaciones del dios inferior de este mundo. Ellos, como las demás criaturas que hay aquí (perros, tortugas, mosquitos y otros), morirán y ése será el final de su historia. Pero algunos de nosotros somos divinidades atrapadas. Y necesitamos aprender la manera de volver a nuestra morada celestial. ¿Cómo podemos hacernos con el conocimiento secreto necesario para nuestra salvación? Obviamente, no podemos conseguirlo observando el mundo que nos rodea y deduciéndolo por nosotros mismos. El estudio de este mundo sólo proporciona información sobre la creación material de una deidad inferior que no es el Dios verdadero. Lo que necesitamos no es eso, sino que se nos haga una revelación desde las alturas. Es necesario que haya un emisario del reino espiritual que venga a nosotros para decirnos la verdad sobre nuestro origen, nuestro destino y cómo podemos escapar. En las religiones cristianas gnósticas ese enviado de las alturas para revelarnos esa verdad es Cristo. Sentada esta base, Cristo no fue un simple mortal que impartía sabias enseñanzas religiosas; ni el hijo del dios creador, el Dios del Antiguo Testamento. Algunos gnósticos enseñaban que Cristo era un eón del reino superior; que no era un hombre de carne y hueso nacido en este mundo del creador, sino que había venido de arriba sólo con la apariencia de ser humano. Era un fantasma encarnado para enseñar a los que habían sido llamados (es decir, los gnósticos, que albergan la chispa) las verdades secretas que necesitan para su salvación. Otros gnósticos enseñaban que Jesús era un hombre real, pero que la chispa que había en su interior no era corriente. Su alma era una entidad divina especial que vino de las alturas para habitar temporalmente en el hombre Jesús, para usarlo como instrumento para la revelación de las verdades necesarias a sus seguidores más próximos. Establecido eso, el elemento divino entró en Jesús en algún momento de su vida – por ejemplo, en su bautismo, cuando el Espíritu descendió sobre él – y lo abandonó una vez que su misión hubo terminado. Eso explicaría por qué, en la cruz, Jesús gritó: “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”. Porque el elemento divino que había en él lo abandonó antes de su crucifixión, ya que, a fin de cuentas, la divinidad no puede sufrir y morir.
Los perseguidores de herejías como Ireneo encontraban a los gnósticos particularmente peligrosos y difíciles de atacar. El problema era que no se podía razonar con un gnóstico para mostrarle que seguía un camino equivocado: ¡él tenía un conocimiento secreto del que los otros carecían! Si se le decía que erraba, él podía simplemente encogerse de hombros y tacharnos de ignorantes. Y así Ireneo y otros como él tuvieron que echar el resto en sus ataques intentando convencer a otros cristianos, al menos, de que en realidad los gnósticos no estaban en posesión de la verdad, sino que la habían pervertido rechazando al Dios del Antiguo Testamento y su creación y negando que Cristo fuera realmente un ser humano de carne y hueso, cuya muerte y resurrección (no sus enseñanzas secretas) traían la salvación. En los cinco tomos de la refutación de Ireneo a los gnósticos se condenan sus creencias por ser irremediablemente contradictorias, ridículamente detalladas y contrarias a las enseñanzas de los propios apóstoles de Jesús. Algunas veces Ireneo citó algunos textos gnósticos para ridiculizarlos cotejándolos con las Escrituras aceptadas por la Iglesia de manera general. Uno de los escritos de los que se burló era precisamente el Evangelio de Judas.

Ricky Gervais: Por Qué Soy Ateo

Traducido por Daniel Barona Narváez.

¿Por qué no crees en Dios? Me hacen esta pregunta todo el tiempo y siempre trato de dar una respuesta sensible y razonada. Esto es usualmente incómodo, una pérdida de tiempo, e inútil. Las personas que creen en Dios no necesitan pruebas de su existencia, y ciertamente no desean evidencias de lo contrario. Son felices con sus creencias. Incluso dicen cosas como “es verdad para mí” o “eso es fe”. Aún así doy mi respuesta lógica porque siento que no ser honesto sería denigrante y maleducado. Es irónico, entonces que el hecho de que “no creo en Dios porque no hay evidencia científica en lo absoluto para su existencia, y por lo que sé, la definición misma es una imposibilidad en este universo conocido”, sea al mismo tiempo algo denigrante y maleducado.
La arrogancia es otra acusación, lo cual parece particularmente injusto. La ciencia busca la verdad, y no discrimina. Para bien o para mal, descubre cómo son las cosas. La ciencia es humilde. Sabe lo que sabe, y sabe qué es lo que no sabe. Basa sus conclusiones y creencias en evidencia sólida –evidencia que es constantemente actualizada y mejorada. No se ofende cuando nuevos hechos salen a la luz. Abraza al cuerpo de conocimiento. No se sostiene en prácticas medievales porque ellas son tradición. Si lo hubiera hecho, no podrían utilizar la penicilina, tendrías que hacer un agujero a través de tus pantalones y rezar. Cualquier cosa que “creas” no es tan efectiva como la medicina. De nuevo puedes decir “esto funciona para mi”, pero también los placebos. Mi punto es que digo que Dios no existe. No digo que la fe no existe, sé que la fe existe; la veo todo el tiempo. Pero creer en algo no lo hace verdadero. Esperando que algo sea verdad no lo convierte en verdad. La existencia de Dios no es subjetiva: el existe o él no existe. No es una cuestión de opinión. Tú puedes tener tus propias opiniones, pero no puedes tener tus propios hechos.
¿Por qué no creo en Dios? No, no, no. ¿Por qué TÚ crees en Dios? Seguramente la carga de la prueba cae sobre el creyente. Ustedes empezaron esto. Si yo vengo y te digo “¿por qué no crees que yo pueda volar?” tu dirías, “¿por qué debería hacerlo?”. Yo respondería “porque es una cuestión de fe”. Y si yo luego dijera “Prueba que no puedo volar. Prueba que no puedo volar… ¿ves?, ¿ves? No puedes probarlo, ¿o sí?”, probablemente te irías caminando o llamarías a seguridad, o me arrojarías a través de la ventana gritando “vuela entonces lunático”.
Este es, por supuesto, un tema de espiritualidad, la religión es un tema diferente. Como ateo, no veo nada de “malo” en creer en un dios. No pienso que exista un dios, pero la creencia en él no hace daño. Si te ayuda de algún modo, entonces está bien por mí. Es cuando las creencias empiezan a infringir los derechos de otras personas lo que me preocupa. Nunca negaré tu derecho a creer en un dios, pero sí me preocuparé de que no maten gente que cree en un dios diferente, por ejemplo; o que apedreen a alguien hasta la muerte porque tu libro sagrado dice que su sexualidad es inmoral. Es extraño que alguien que cree que un ser todopoderoso y omnisapiente responsable por todo lo que pasa, querría también juzgar y castigar a la gente por lo que es. De lo que puedo ver, el peor tipo de persona que puedes ser es un ateo. Los primeros cuatro mandamientos inciden sobre este punto. “Hay un Dios, yo soy Él, nadie más lo es, ustedes no son tan buenos y no lo olviden”. (“No matar” no se menciona hasta el punto número seis).
 Cuando me veo confrontado con alguien al que le desagrada mi carencia de fe religiosa, simplemente digo “es la manera en la que Dios me hizo”.
¿Pero realmente de qué son acusados los ateos?
La definición de diccionario de Dios es “un creador y supervisor sobrenatural del universo”. Incluidos en esta definición están todas las deidades, diosas, y seres sobrenaturales. Desde los inicios de la historia registrada, la cual está definida por la invención de la escritura por los Sumerios alrededor de 6000 años atrás, los historiadores han catalogado más de 3700 entes sobrenaturales, de los cuales 2870 pueden ser considerados deidades.
Así que la próxima vez que alguien me diga que cree en Dios, diré “¿En cuál? ¿Zeus?, ¿Hades?, ¿Júpiter?, ¿Marte?, ¿Odín?, ¿Thor?, ¿Krishna?, ¿Vishnu?, ¿Rá?...”. Y si dice “Sólo Dios. Yo solo creo en el único Dios”, señalaré que es casi tan ateo como yo. Yo no creo en 2870 dioses, mientras que él no cree en 2869.
Yo alguna vez creí en Dios. Me refiero al Dios cristiano.
Yo amé a Jesús; él era mi héroe. Más que las estrellas de pop, más que los futbolistas, más que Dios. Dios por definición era omnipotente y perfecto. Jesús era un hombre, y tuvo que luchar en ello. Tuvo tentaciones pero venció al pecado; tuvo integridad y coraje. Pero era mi héroe porque era bueno. Y era bueno con cualquiera. Él nunca presionó ni fue tirano ni cruel con sus coetáneos. No le importaba quién fueras. Él te amaba. ¡Qué tipo!, yo quería ser como él.
Un día, cuando tenía unos 8 años de edad, estaba dibujando la crucifixión como parte de mi tarea de estudio de la Biblia. También amaba el arte, y la naturaleza. Amaba cómo Dios había hecho a todos los animales; eran casi perfectos. Incondicionalmente bellos. Era un mundo maravilloso.
Yo viví en un área urbana de clase trabajadora muy pobre llamada Reading, a unas 40 millas al oeste de Londres. Mi padre era un jornalero y mi mamá ama de casa. Nunca me avergoncé de la pobreza; era casi noble. Incluso, todos los que yo conocía estaban en la misma situación, y yo tenía todo lo que necesitaba. La escuela era gratis, mi ropa era barata y siempre limpia; y mamá estaba siempre cocinando. Ella estaba cocinando el día que yo dibujaba la crucifixión.
Yo estaba sentado en la mesa de la cocina cuando mi hermano llegó a casa. El era 11 años mayor que yo, así que tendría unos 19. Era tan listo como cualquiera que yo conocía, pero también era molesto. Siempre contestaba todo y se metía en problemas. Yo era un niño bueno; iba a la Iglesia y creía en Dios – que alivio para una madre de clase trabajadora. Verán, al crecer en donde yo viví, las mamás no aspiraban a algo tan alto como para querer que sus hijos fueran doctores; simplemente esperaban que sus hijos no vayan a la cárcel. Háganlos crecer creyendo en Dios y serán buenos y respetuosos de la ley. Es un sistema perfecto. Bueno, casi. 75% de los Americanos son cristianos temerosos de Dios; 75% de los prisioneros son cristianos temerosos de Dios. 10% de los Americanos son ateos; 0.2% de los prisioneros son ateos.
En fin, ahí estaba yo dibujando muy feliz a mi héroe, cuando mi hermano mayor Bob preguntó “¿por qué crees en Dios?”. Una simple pregunta, pero mi mamá entró en pánico. “Bob”, dijo ella en un tono que yo sabía que significaba “cállate”. ¿Por qué era eso algo malo para preguntar? Si había un Dios y mi fe era fuerte, no importaba lo que dijera la gente.
¡Un momento! Dios no existe. Él lo sabe y ella lo sabe en su interior. Era tan simple como eso. Empecé a pensar acerca de ello y haciéndome más preguntas, y después de una hora, era un ateo.
Wow, Dios no existe. Si mamá me había mentido acerca de Dios, ¿también lo había hecho con Santa? Sí, por supuesto, ¿pero a quién le importa? Los regalos seguían viniendo, así como los regalos de mi recién descubierto ateísmo. Los regalos de la verdad, la ciencia, y la naturaleza. La verdadera belleza de este mundo. Aprendí de evolución – una teoría tan simple que solo el más grande genio de Inglaterra había dado con ella. La evolución de las plantas, los animales, y nosotros – con imaginación, libre albedrío, amor y humor. Nunca más necesité una razón para mi existencia, solo una razón para vivir. Y la imaginación, el libre albedrío, el amor, el humor, la diversión, la música, los deportes, la cerveza y la pizza son todas muy buenas razones para vivir.
Pero vivir una vida honesta – para ello tu necesitas la verdad. Esa fue la otra cuestión que aprendí ese día: que la verdad, aunque chocante e incómoda, al final lleva a la liberación y a la dignidad.
Así que, qué significa realmente la pregunta “¿por qué no crees en Dios?”. Yo creo que cuando alguien pregunta eso, en verdad están cuestionando sus propias creencias. En cierto sentido, ellos preguntan “¿qué te hace tan especial?”, “¿cómo es que no te lavaron el cerebro como al resto de nosotros?”, “¿cómo te atreves a decir que soy un tonto y que no iré al cielo?”. Seamos honestos, si una sola persona creyera en Dios, sería considerada algo extraña. Pero como es una visión muy popular, es aceptada. ¿Y por qué es una visión tan popular? Es obvio, es una proposición atractiva. Cree en mí y vivirás por siempre. De nuevo, si fuera solo materia de espiritualidad estaría bien. “Haz a los otros…” es una buena regla. Yo vivo según ella. Perdonar es probablemente la mayor virtud que existe. Pero eso es exactamente lo que es: una virtud. No solo una virtud cristiana. Nadie es dueño de la capacidad de ser bueno. Yo soy bueno, solo que no creo que vaya a ser recompensado por ello en el cielo. Mi recompensa es aquí y ahora. Es saber que trato de hacer lo correcto; que vivo una vida buena. Y ahí es donde la espiritualidad realmente pierde su camino: cuando se convierte en una herramienta para golpear a la gente. “Haz esto o te quemarás en el infierno”.
No te quemarás en el infierno, pero sé bueno de todos modos.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Isaac Asimov Acerca de la Sobrepoblación

Isaac Asimov fue un brillante escritor de novelas de Ciencia Ficción y Divulgación Científica e Histórica. Y sus ideas acerca de muchas cosas eran muy interesantes y profundas, especialmente con respecto al futuro de la humanidad.
En este video nos habla acerca de la población mundial y las consecuencias de su crecimiento desmedido.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Parásitos en la Naturaleza: Evidencia de la Evolución

En la naturaleza existen muchas relaciones entre especies. Algunas más complejas que otras, pero todas ellas complejamente generadas por el proceso evolutivo. Mucha gente ajena a la ciencia y en particular a la biología, piensa que la evolución es un conjunto de ideas y especulaciones filosóficas, sin más sustento que cualquier otra idea especulativa. Y el motivo principal por el que se piensa de esta forma es debido a que la evolución y lo que implica tira por la borda todas las historias bíblicas que pretenden explicar el origen de las especies y del ser humano. A pesar de que el punto de inflexión en el que se dieron los debates más encarnizados al respecto fue hace unos 150 años, a raíz de la publicación de El Origen de las Especies de Charles Darwin, aún hoy podemos encontrar a mucha gente reacia a dejar las ideas bíblicas de la creación.
Pero aquí mi interés es examinar solo una fracción del producto de este maravilloso proceso: los parásitos en la naturaleza. Además de representar una evidencia del proceso evolutivo, la existencia de los parásitos – entre otras cosas – hace reflexionar acerca de la supuesta bondad y sabiduría del dios que se muestra en la Biblia.
He seleccionado algunas de las especies más extremas de parásitos para que queden claras dos cosas: lo que acabo de mencionar en relación a la visión bíblica tradicional, y la naturaleza maravillosa de los diversos procesos biológicos, específicamente, la del proceso evolutivo.


Devorada desde dentro.

Copidosoma floridanum, es una avispa que pone sus huevos dentro de la oruga de la polilla Trichoplusia ni. Para esto, la avispa posee un ovipositor que introduce en el cuerpo de la oruga, poniendo dos huevos dentro de ella: uno macho y otro hembra. Normalmente el proceso de división de cada huevo en otras especies se sucede numerosas veces, produciendo un embrión multicelular a partir de un solo huevo. Sin embargo, este no es el caso, ya que cada huevo se divide en unas doscientas partes, generando así unas 200 larvas macho y el mismo número de hembras. Para mayor sorpresa, estas larvas se especializan en sus labores según el género, siendo las hembras las que cumplen la misión de “soldados”, eliminando a cualquier larva de otra especie que pretenda parasitar a esa oruga en particular y horadando un pasaje hacia los espiráculos (que es por donde la oruga respira) para poder respirar. Y debido a que las hembras se desarrollan antes que los machos, las primeras evitan el ingreso de intrusos hasta que los machos se han desarrollado. Pero una vez que los embriones macho se han desarrollado en larvas, el panorama cambia: las hembras matan a cuanto macho puedan, sobreviviendo solo unos cuantos. Entonces, cuando llega la hora de la salida, la proporción de sexos es abrumadoramente mayor a favor de las hembras. Esto tiene una muy buena razón evolutiva, ya que los machos solo aportan los gametos y nada más. Además estos significarían una mayor competencia a la hora de encontrar otro huésped.
En resumen, ambos (tanto machos como hembras) se ayudan, ya que unos cumplen el papel de protector (las hembras) y los otros cumplen el papel de reproductores y además son los que rompen el cuerpo de la oruga para poder salir (los machos).

 Desde el punto de vista de la biología evolutiva, todo este proceso tiene sentido y posee una explicación para cada evento que ocurre. Sin embargo, desde el punto de vista bíblico uno se preguntaría por qué razón un dios infinitamente sabio y bueno podría permitir tal horror para la oruga y para las larvas macho de C. floridanum. Uno se imagina el sufrimiento de la oruga durante todo el proceso, ya que este tiene una duración de aproximadamente un mes. Y esto sin considerar que el diseño de la naturaleza no es perfecto, por lo que, de haber sido todo creado por Dios, sería una creación imperfecta… muy poco digno de un dios omnisciente, omnipotente e infinitamente bueno.


Una unión extrema, aunque no tan cruel.

Cuando uno ve un isópodo (un crustáceo marino) tiene una idea de un animal amistoso y para nada peligroso. Sin embargo, una especie de isópodo (Cymothoa exigua) parasita a algunos peces marinos. Los casos de parasitismo a peces se hace evidente y notoria en el conocido caso de las rémoras, por ejemplo, que se adhieren a diferentes animales marinos grandes y viven pegados a ellos, aprovechando el transporte y protección que estos les brindan. Sin embargo, la forma de parasitar que tiene C. exigua es verdaderamente poco ortodoxa.
Este animal se adhiere a la lengua de algunas especies de peces, succionando la sangre de una de las principales arterias que la abastecen de sangre. Con el tiempo, la lengua se atrofia y el crustáceo se adhiere permanentemente a su huésped, uniéndose a los músculos de la lengua. En realidad, el huésped no se ve afectado seriamente, a pesar de que C. exigua casi reemplaza a la lengua en sus funciones.
En una de las fotos se puede ver al pez Colossoma mitrei con un espécimen de C. exigua adherida a su lengua. Nótese que el pez tiene unos dientes peculiares. Cuando vi la foto por primera vez pensé que era trucada pero resulta que esa especie tiene esa dentadura extraña para un pez (se parece más a la de algunos mamíferos).



En este caso, se ve un perjuicio menor hacia el huésped que en el caso de la interacción Copidosoma-Trichoplusia. Sin embargo, también podemos ver una relación plenamente explicable por el proceso evolutivo, mientras que nos queda un signo de interrogación en la cabeza cuando nos imaginamos a un dios todopoderoso creando seres con este tipo de vida.


Criar a los hijos equivocados.

Existen varias especies de aves parásitas, pero voy a comentar acerca de una en especial que he podido ver de cerca y que vive y anida en la UNALM, mi alma mater. Su nombre científico es Molothrus bonariensis, más conocido como tordo parásito o tordo lustroso. Esta ave tiene un comportamiento particular: no construye nidos, sino que ponen sus huevos en los nidos de otras aves pertenecientes a especies diferentes. Para evitar que los dueños del nido detecten el fraude, han desarrollado una estrategia de camuflaje de huevos: sus huevos se parecen mucho a la de la especie que parasitan. Y ya que sus huéspedes son diferentes especies de aves, poseen huevos de diferentes tamaños y colores, de acuerdo a la zona en donde vivan y a la especie que prefieran parasitar. 

La secuencia es como sigue: M. bonariensis pone un huevo en un nido ajeno; la especie huésped no reconoce (usualmente) que el huevo es ajeno. Debido a que el periodo de cría de M. bonariensis es menor que el de muchas de las especies a las que parasita, la cría de tordo parásito nace primero y usualmente es más grande. Luego, los padres sustitutos lo alimentan en mayor proporción y las crías del huésped en ocasiones mueren de inanición. La cría de tordo parásito crece y luego se va del nido, repitiendo luego el ciclo.
En otras especies de aves parásitas, sucede lo mismo que con M. bonariensis, salvo que cuando el polluelo nace, lo primero que hace es arrojar del nido a los huevos o crías recién nacidas del huésped, matándolas al instante y eliminando la competencia.


Conclusión.

En los tres casos presentados, podemos ver cómo es que estas especies han coevolucionado, generando una relación interespecífica muy compleja y en la que una especie depende de la otra. Todo esto es explicado inequívocamente por la biología evolutiva, y para esto hay estudios que comprenden muchas sub-áreas de la biología, como por ejemplo, la genética, la anatomía comparada, la paleontología, la biología molecular, la etología, la ecofisiología, entre otras.
Por otro lado, si queremos explicar estos casos en base a los textos bíblicos, simplemente fallamos en el intento, ya que no se puede explicar por qué un dios omnisciente, infinitamente bueno y todopoderoso pueda haber creado una realidad como la que tenemos delante.
Con esto no quiero decir que la realidad sea horrible. Todo lo contrario, porque la naturaleza es maravillosa y fascinante. Hay mucha belleza y orden en la naturaleza. Pero a lo que me refiero es a que no es lo que se esperaría de un diseñador inteligente.
Pese a quien le pese, el proceso evolutivo cuenta con numerosas pruebas provenientes de distintas ramas de la biología. Por el contrario, los argumentos bíblicos creacionistas no cuentan más que con el propio testimonio bíblico, aunque esas ideas se encuentran tan arraigadas en la gente que es muy difícil quitarlas. Parecería fácil que las personas den más peso a las evidencias que a la tradición, sin embargo, es innegable que hay numerosas razones para que esto no sea así. Y dichas razones las podemos encontrar en el funcionamiento de nuestra propia psique.

Y para concluir me gustaría citar la famosa paradoja de Epicuro:

“O dios quiso eliminar el mal y no pudo
O dios pudo eliminar el mal y no quiso
O dios ni quiso ni pudo
O dios quiso y pudo

Entonces:
Dios sería impotente, lo que contradice su omnipotencia.
Dios sería malvado, lo que contradice su bondad suma.
Dios sería impotente y malvado a la vez, lo que contradice su omnipotencia y bondad.
Si dios quiere y puede acabar con el mal, ¿porque no elimina al mal?.
Dios sería incoherente, lo que contradice su perfección. 

Conclusión:
Si dios no es omnipotente no es dios, luego dios no existe.
Si dios no es bondadoso no es dios, luego dios no existe.
Si dios no es omnipotente ni bondadoso no es dios, luego dios no existe.
Si dios no es perfecto no es dios, luego dios no existe.”

jueves, 9 de diciembre de 2010

Pensamientos Sobre Adán y Eva (Humor)

Otro buen monólogo de Dave Allen. No tiene pierde, véanlo!

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