Contribuye con "Naturaleza y Racionalismo"
miércoles, 28 de julio de 2010
Pack de Libros de Religión
viernes, 23 de julio de 2010
El Verdadero Origen del Jesús Bíblico (Fragmento de God's Problem, Bart Ehrman)
Sacrificio de Sustitución en el Segundo Isaías
1. Nota del traductor: A.E.C., Antes de la Era Común (B.C.E. por sus siglas en inglés), que es equivalente a A.C. (antes de Cristo), aunque tiene una connotación más secular que esta última.
martes, 8 de junio de 2010
Algunos libros que he leído












Análisis Evolutivo. Respuestas a los Argumentos Creacionistas
Ya que los organismos progresan desde formas más simples a más complejas, se viola la segunda ley de la termodinámica.
lunes, 7 de junio de 2010
Análisis Evolutivo. La Naturaleza de la Selección Natural. Parte 3
La selección natural no es ni aleatoria ni progresiva.La evolución por selección natural se caracteriza a veces como un proceso aleatorio, pero nada puede estar más lejos de la realidad. La evolución por selección natural no es aleatoria, ya que aumenta la adaptación al ambiente.
Sin embargo, como los ejemplos del VIH, de los pinzones y del panda demuestran, el proceso de selección no aleatoria está completamente libre de cualquier intencionalidad consciente. Realmente Darwin llegó a rechazar la frase acuñada “seleccionada naturalmente” porque la gente creía que la palabra selección implicaba un acto consciente o la elección por algún ser. No ocurre nada de esto.
Además, aunque la evolución tiende con el tiempo a aumentar la complejidad, el grado de organización y la especialización de los organismos, no es progresiva en el sentido de conducir hacia algún objetivo predeterminado. La evolución hace organismos “mejores” solo en el sentido de aumentar la adaptación a su ambiente. No hay una tendencia inevitable hacia formas más avanzadas de vida. Por ejemplo, las tenias actuales no tienen sistema digestivo y han evolucionado realmente para ser más simples que sus antecesores. Las serpientes evolucionaron a partir de antecesores que tenían extremidades. Las aves más primitivas del registro fósil tenían dientes.
Desgraciadamente, una visión finalista de la evolución tardará en desaparecer. Incluso Darwin tenía que recordarse a sí mismo lo de “nunca usar las palabras superior o inferior” cuando se discutían relaciones evolutivas. Es cierto que algunos organismos descienden de linajes antiguos y otros de linajes más recientes, pero todos los organismos del registro fósil y los que viven en la actualidad fueron adaptados a sus ambientes. Todos ellos son capaces de sobrevivir y reproducirse. Ninguno es “superior” o “inferior” respecto de cualquier otro.
La eficacia no es circular.
La Teoría de la Evolución por selección natural se critica a menudo (no por biólogos) de tautológica, o circular en su razonamiento. Es decir, después de revisar los cuatro postulados de Darwin, se podría decir “Desde luego, los individuos con variaciones favorables son los únicos que sobreviven y se reproducen, debido a que la teoría define como favorable la capacidad para sobrevivir y reproducirse.”
La clave para resolver el problema es darse cuenta de que la palabra “favorable”, aunque es una abreviatura cómoda, es falsa. El único requerimiento para la selección natural es que ciertas variantes lo hagan mejor que otras, como opuesto a las aleatorias. Siempre que un grupo no aleatorio de la población sobreviva mejor y deje más descendientes, se producirá selección natural. En los ejemplos que hemos analizado, la investigación no solo determinó qué grupos no aleatorios sobrevivieron a un hecho selectivo, sino también descubrió por qué se favoreció a dichos grupos.
En el presente también debería tener sentido que la eficacia darwiniana no es un valor abstracto. La eficacia se puede medir en la naturaleza. Se hace contando los descendientes que producen los individuos durante su vida u observando la capacidad de los individuos para sobrevivir a un suceso selectivo y comparando la actuación de cada individuo respecto de otros individuos de la población. Éstos son criterios objetivos, independientes y mensurables para estimar la eficacia.
La selección natural actúa sobre individuos, no sobre grupos.
Uno de los errores más persistentes sobre la selección natural, especialmente la selección en el comportamiento animal, es que los individuos realizan acciones por el bien de la especie. El autosacrificio, o comportamiento altruista, se da en la naturaleza. Los perritos de las praderas hacen llamadas de alarma cuando se aproximan los predadores, lo que dirige la atención hacia ellos mismos. Las leonas a veces cuidan cachorros que no son los suyos. Pero la selección no puede favorecer caracteres a menos que incrementen la eficacia de sus portadores en relación con la competencia individual. Si hay un alelo que produce un comportamiento realmente altruista, es decir, un comportamiento que reduce la eficacia del portador y aumenta la eficacia de otros, sería seleccionado fuertemente en contra. Como veremos en el Capítulo 10, se ha encontrado que todo comportamiento altruista que ha sido estudiado en detalle aumenta la eficacia del altruista, bien porque los beneficiarios del comportamiento son parientes genéticos muy próximos (como en los perritos de las praderas) o porque los beneficios son recíprocos (como en el cuidado de las crías en los leones).
Sin embargo, la idea de que los animales harán cosas para el bien de la especie está tan arraigada que consideraremos este punto una segunda vez. Consideremos de nuevo a los leones. Los leones viven en grupos sociales llamados manadas. Coaliciones de machos luchan para tomar posesión de la manada. Si un nuevo grupo de machos derrota en combate a los machos de la manada, los recién llegados matarán rápidamente a todas las crías. Estas crías no están emparentadas con ellos. Matar a las crías aumenta la eficacia de los nuevos machos, ya que las hembras volverán a ser fértiles de nuevo muy pronto y concebirán descendientes para los nuevos machos (Packer y Pusey 1983, 1984). El infanticidio está muy extendido entre los animales. Claramente, un comportamiento de este tipo no existe por el bien de la especie. El infanticidio existe, más bien, porque en ciertas circunstancias aumenta la eficacia de los individuos que lo realizan frente a los que no lo realizan.
jueves, 11 de marzo de 2010
Análisis Evolutivo. La Naturaleza de la Selección Natural. Parte 2
La selección natural puede actuar sólo a partir de la variación que ya existe en la población. Por ejemplo, la selección no puede crear de manera instantánea un pico nuevo y óptimo para romper los frutos de Tribulus. Únicamente selecciona a partir del rango de los picos que existen en la población.
Sin embargo, con el tiempo, la selección natural puede dar lugar a caracteres nuevos. La evolución de nuevos caracteres es posible porque, en cada generación, las mutaciones dan lugar a nuevas variantes y por ello una nueva serie de caracteres sobre los que la selección puede actuar. Para entender por qué esto es importante, consideremos los resultados de un experimento de selección natural llevado a cabo en la Universidad de Illinois (Leng, 1962). Un grupo de investigadores comenzó con 163 mazorcas de maíz, en las que se comprobó el contenido en aceite de los granos, encontrándose que la cantidad variaba del 4 al 6%. Seleccionaron las 24 mazorcas con mayor contenido de aceite como padres de la siguiente generación, obtuvieron los descendientes, comprobaron el contenido en aceite de los granos y seleccionaron de nuevo a los individuos con mayor contenido en aceite como padres de la siguiente generación. Continuando este régimen de selección durante 60 años, los investigadores lograron producir planta de maíz cuyos granos tenían un contenido en aceite alrededor del 16% (ver Figura). No hay solape entre la distribución del contenido de aceite en las poblaciones ancestral y descendiente. La evolución ha dado lugar a un nuevo valor del carácter.
La selección natural puede dar lugar también a características novedosas. Esto es posible debido a que la selección es capaz de “reorientar” comportamientos, estructuras o genes ya existentes hacia funciones nuevas. El pulgar del panda gigante es un buen ejemplo (Gould, 1980). Los pandas utilizan dicha estructura como un sexto dedo cuando se alimentan de su comida favorita, el bambú. Como se muestra en la figura, pasan los tallos por el hueco entre el pulgar y los otros cinco dedos para arrancar las hojas y alcanzar los vástagos que se comen. Pero este sexto dedo no es un auténtico pulgar. Anatómicamente, el hueso que forma el “pulgar” es un hueso sesamoideo radial muy modificado, que en especies íntimamente relacionadas forma parte de la muñeca. Sabiendo de qué manera actúa la selección natural en poblaciones contemporáneas, suponemos que cuando las primeras poblaciones del panda comenzaron a explotar el bambú, habría variación individual en cuanto a la longitud del hueso sesamoideo radial. Como consecuencia de una selección continuada y potente, durante muchas generaciones, la longitud promedio del hueso aumentó hasta alcanzar sus proporciones actuales.
Un carácter que se utiliza de un modo novedoso y que se transforma finalmente por selección en una estructura completamente nueva, como el sesamoideo radial de los ancestros del panda, se conoce como preadaptación. Un punto importante acerca de las preadaptaciones es que son una casualidad. Una preadaptación mejora la eficacia de un individuo por accidente, no porque la selección natural sea consciente o vea el futuro.
La selección natural no es “perfecta”.
Los párrafos anteriores subrayan que la selección natural está continuamente mejorando la adaptación. Aunque esto es cierto, es igualmente importante constatar que la evolución no da lugar a caracteres “perfectos”.
Para entender este punto, consideremos que cuando Boag y Grant analizaron sus datos sobre la supervivencia de los pinzones después de la sequía de 1977, advirtieron que también habían sobrevivido mejor individuos con picos relativamente estrechos. Esto tiene sentido porque los pinzones aprietan por ambos lados cuando rompen los frutos de Tribulus, y los picos más estrechos concentran la fuerza de manera más efectiva a ambos lados.
Pero los picos más anchos están correlacionados positivamente con picos más altos y con un mayor tamaño corporal. Por ello, las aves con picos más altos, que son adecuados para aplicar la presión hacia abajo, tienden también a tener picos más anchos, que son menos efectivos para aplicar la fuerza por los lados. Probablemente, existe esta correlación debido a que los mismos genes afectan a la altura y a la anchura del pico y al tamaño corporal, haciendo que todos los caracteres sean más grandes, o más pequeños, de manera conjunta. La conclusión es que la selección por tamaño más grande y picos más altos produce picos más anchos, aún cuando deberían favorecerse picos más estrechos.
Este es un punto importante. Debido a la correlación genética entre caracteres, la selección natural no optimiza todos los caracteres implicados. La selección natural da lugar a la adaptación, pero no a la perfección.

















