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viernes, 18 de abril de 2008

El Racionalismo y Nuestro Mundo. Parte II

Religión:
En cuanto a los argumentos que tienen que ver exclusivamente con la religión, enumeraré y explicaré algunos de los más importantes según mi parecer.

La Biblia: Este libro es considerado como sagrado y como la palabra de Dios revelada para los humanos. Primero que nada (y esto lo pienso desde la infancia), ¿cómo es que confiamos en que todos los libros presentes en la Biblia en verdad constituyen revelaciones directas de Dios a los profetas? ¿Por qué la gente cree en este argumento? A mi me parece que la autoría de los libros bíblicos es puramente humana, sin ninguna intervención divina. Es más, si se indaga en archivos históricos, nos daremos con la sorpresa de que muchos de estos libros fueron escritos con motivos de dominación de un pueblo sobre otro, o de alguna elite sobre las masas, o incluso para levantar el ánimo a sus coterráneos, frente a épocas difíciles (guerras, persecuciones, etc.). Los evangelios, por ejemplo, no son sólo cuatro como todo el mundo conoce, sino que son aproximadamente diez. Cada uno de ellos fue escrito por personas muy ajenas al entorno de Jesús, tanto en una escala espacial como temporal, ya que los autores de dichos evangelios no son los apóstoles de Jesús (como tradicionalmente se dice), sino que fueron escritos a partir de los años 70 a 100 D.C, es decir, ¡casi un siglo después de la existencia de Jesús! La razón por la cual las autoridades religiosas decidieron incluir en la Biblia sólo cuatro, fue porque eran los que menos se contradecían entre ellos. Los evangelios eliminados, en consecuencia, son convenientemente llamados apócrifos. Existen evidencias históricas de que el primer evangelio escrito fue el de Marcos, cuyo autor creía en demonios y posesiones, lo que influenció notablemente en dicho evangelio. Los tres evangelios restantes fueron escritos tiempo después, basados en el evangelio de Marcos. A pesar de ello, contienen elementos contradictorios entre sí.
El libro del Génesis, por otro lado, nos habla de la creación del Universo en solo 6 días. Este hecho (y la totalidad de lo argumentado en el Génesis) es totalmente irracional cuando se contrasta con la naturaleza y la evidencia geológica, paleontológica, biológica y astronómica. Explicar todo eso demandaría más espacio del que quiero utilizar acá, pero, por fortuna, es fácilmente verificable.
Ahora, podríamos tocar el tema de la moralidad. Este tema podemos dividirlo en dos partes: la moralidad del Dios de la Biblia y la moralidad del ser humano.
En la Biblia, podemos ver a un Dios con muchas caras y facetas, y en la mayoría de ocasiones, con rasgos muy alejados de lo que usualmente creemos. Por ejemplo, podemos ver en ocasiones un dios amoroso y comprensivo, aunque en muchas otras ocasiones apreciamos a uno colérico, vengativo, vanidoso, misógino, esclavista, etc. Para no dejar sueltos estos adjetivos, pondré ejemplos de ellos, presentes en la misma Biblia:

Lamentaciones 2, 5: El Señor llegó a ser como enemigo, destruyó a Israel; Destruyó todos sus palacios, derribó sus fortalezas, Y multiplicó en la hija de Judá la tristeza y el lamento. (Carácter colérico)

Deuteronomio 1, 34-36: Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo: No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a Jehová. (Carácter colérico y egocéntrico)

Isaías 10, 24-26: Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: Pueblo mío, morador de Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto; mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción de ellos. Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él como la matanza de Madián en la peña de Oreb, y alzará su vara sobre el mar como hizo por la vía de Egipto. (Carácter vengativo y genocida)

Isaías 14, 1-2: Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob. Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron. (Carácter esclavista y vengativo)

Éxodo 20, 8-10: Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. (Carácter esclavista)

Génesis 6, 5-7: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. (Carácter voluble y destructivo, además de una evidente falta de omnisapiencia)

Números, todo el Cap. 31: Notamos que el carácter de Dios es vengativo, salvaje, machista y extremadamente sangriento y cruel.

Oseas 13, 15-16: Aunque él fructifique entre los hermanos, vendrá el solano, viento de Jehová; se levantará desde el desierto, y se secará su manantial, y se agotará su fuente; él saqueará el tesoro de todas sus preciosas alhajas. Samaria será asolada, porque se rebeló contra su Dios; caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán abiertas. Súplica a Israel para que vuelva a Jehová. (Carácter sangriento, autoritario y genocida)

2 Reyes 2, 23-25: Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. De allí fue al monte Carmelo, y de allí volvió a Samaria. (Carácter intolerante, sangriento y cruel)

Levítico 21, 16-24: Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y dile: Ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios. Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado. Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios. Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer. Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico. Y Moisés habló esto a Aarón, y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel. (Carácter cruel, discriminatorio y engreído)

Génesis 22, 1-12: Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. (Carácter irracional y egocéntrico)

Sobre este último pasaje bíblico, me gustaría hacer un comentario. Evidentemente este relato constituye una leyenda creada por seres humanos, la cual pretende mostrar valores como el sacrificio personal por Dios y la obediencia hacia él. Pero analicemos un poco más en profundidad. Si en verdad hubiera tenido lugar este hecho, ¿acaso no sería un acto de bestialidad psicológica? Pongámonos a pensar en el pobre Isaac. Qué trauma psicológico tan grande para él hubiera sido que su propio padre haya pretendido entregarlo en sacrificio a un Dios con sed de sangre (como el que nos muestra gran parte de la Biblia). Aún considerando que al final del relato, Dios le dijo a Abraham que desista de su labor, el inocente Isaac ya habría sufrido tremendo daño psicológico. La única posibilidad de que Isaac lo hubiera tomado de buena manera, es que desde su primera infancia haya sido adoctrinado para morir por su Dios a cualquier precio. Aparentemente, y para el grueso de la gente creyente, sería lo correcto: morir por su Dios. Pero, ¿acaso no es eso lo que vemos día a día en el mundo musulmán actual? Sólo pensemos objetiva y profundamente sobre estos temas.
Volviendo al tema de la Biblia en sí, cabe remarcar que los libros en los que Dios es presentado como un Dios colérico, sangriento y vengativo en extremo (incluso más que en el resto de libros), son los libros de Levítico y Deuteronomio. Claro que, convenientemente las diferentes religiones cristianas aplican la famosa “ley del hielo” a muchos pasajes de estos libros con respecto a la moralidad humana.
Evidentemente, la moralidad humana no se basa en lo absoluto en la idea de un Dios y mucho menos en la Biblia. Supuestamente la moral y la ética que se practica hoy en el mundo occidental se encuentran basadas en la palabra de Dios, presente para los creyentes en los escritos bíblicos. Pero si analizamos estos escritos, nos damos con la sorpresa de que existen muchos pasajes como lo que he descrito anteriormente. Entonces, ¿en base a qué discernimos lo que es ético y moral vs. lo que no? Pues, se encuentra en nuestra naturaleza. Es evidente que poseemos algún mecanismo para distinguir lo bueno de lo malo, y dicho mecanismo se encuentra en nuestra naturaleza pensante y racional. La moralidad puede explicarse según tres razones favorecidas por el proceso evolutivo: 1. Las relaciones de parentesco genético, 2. La reciprocidad (dar algo a cambio de otra cosa), y 3. El beneficio de adquirir una reputación de generosidad. La estructura de nuestro cerebro es producto de procesos naturales como la evolución (entre otros). Poseemos intrincadas redes neuronales las cuales nos permitieron adquirir una facultad nueva en el mundo natural: la inteligencia y el raciocinio. Pero, ¿a qué costo pudimos adquirir este conjunto de características? Pues no hace falta ser muy observador para darse cuenta de que con respecto a los demás animales, los seres humanos cuentan con una serie de desventajas (afortunadamente suplidas por las facultades que nos proporciona nuestro complejo cerebro). Y, ¿cuáles son esas desventajas? Sólo enumeraré algunas: fuerza muscular deficiente; velocidad de carrera deficiente; oído, gusto, tacto, olfato y vista deficientes; alta frecuencia de enfermedades de la columna (como consecuencia del bipedismo [3]), entre otras más. Algo que remarco es que estas características son útiles para nuestro estilo de vida, pero son deficientes con respecto a otros seres vivos. Recordemos que las adaptaciones biológicas son relativas y no absolutas, como a veces solemos pensar. Relativas al medio ambiente, a la interacción entre especies, al nicho ecológico [4] y a la misma interacción entre el conjunto de características morfológicas presentes en una misma especie.
En este punto, creo que ya me desvié de los argumentos relativos a la religión y me he adentrado en el siguiente grupo de argumentos: los que respectan a las ciencias naturales. De todos modos, cabe aclarar que el hecho de que la Biblia presente una historia conceptualmente diferente a lo que estamos acostumbrados, no necesariamente implica la no existencia de Dios. Simplemente propongo este argumento como evidencia de que es un libro escrito por hombres e inspirado por hombres (y básicamente por el poder político y económico, ansiados a lo largo de toda la historia de la humanidad).


[3] El bipedismo, o la facultad de desplazarse en dos extremidades, fue un factor clave en el desarrollo cerebral, ya que permitió que las manos adquieran el potencial de desarrollarse para cumplir funciones diversas que hubieran sido imposibles en animales cuadrúpedos. Este desarrollo de las manos (como el notable desarrollo del pulgar oponible), dio lugar a cambios en la estructura y funcionalidad físicas y a un aumento del potencial evolutivo del cerebro.

[4] El nicho ecológico es el conjunto de funciones de una especie dada, es decir, el papel de una especie en un hábitat determinado (hábitos alimenticios, lugar de refugio, interacción con otras especies, etc.)

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