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jueves, 18 de noviembre de 2010

Las Dos Caras de la Moneda: Los Ateos y sus Experiencias en la Creencia y la Descreencia

Nota: He cambiado el nombre del artículo, originalmente titulado "Por Qué no Creo en la Existencia de Dios: Una Explicación Para las Personas Religiosas" por "Las Dos Caras de la Moneda: Los Ateos y sus Experiencias en la Creencia y la Descreencia". 
El motivo principal es que el contenido del artículo no respondía a la interrogante planteada en el título original, y lo que pasa es que, en mi afán de publicar rápido el artículo, le puse un título que sonaba bien pero que evidentemente no era el más adecuado.
Agradezco a mis lectores que me hicieron ver el error gracias a sus comentarios, los cuales se pueden ver al final de este post. 


Cuando cualquier persona que me conoce se pregunta, o piensa para sí misma “¿por qué te has vuelto ateo?” o “dices que Dios no existe pero solo con mirar el mundo a tu alrededor y ver que estás vivo, ya es una evidencia más que suficiente para creer en Él”, lo hace desde una legítima posición lógica y racional para ella, aunque no se haya puesto en mi lugar o el de otros que piensan como yo.
A veces me han hecho preguntas y/o comentarios como los anteriores, pero quizás esas personas (amigos y familiares) no se han puesto a pensar que yo fui, durante 25 años, creyente en Dios. Y no era un creyente de esos que no mencionan nunca a Dios o que quizás no lo tomaba en cuenta a la hora de dar un consejo. ¡No! Era un creyente que tenía siempre presente a Dios y le agradecía permanentemente por lo bueno que tenía en la vida. Cuando aconsejaba a alguien por algún motivo, mencionaba a menudo a Dios (claro está, sin llegar al fanatismo tampoco). No iba a la iglesia muy seguido, y la verdad, tampoco me provocaba mucho que digamos. Pero era una persona con una espiritualidad importante, diría yo.
Por lo tanto, creo que queda invalidada la idea que tienen muchas personas acerca de mi y de otros ateos, agnósticos y escépticos en general, ya que, a diferencia de una persona común que cree en Dios (el Dios cristiano) yo conozco ambos lados de la moneda: conozco personalmente lo que significa ser una persona religiosa creyente en Dios y también conozco personalmente lo que significa ser una persona que ya no cree en Dios (dicho de una manera más adecuada, que no cree en la existencia de Dios). Así que antes de pensar que una persona como yo es un rebelde, un pecador, o que “lamentablemente” ha perdido la fe, hay que ponerse a analizar que quien argumenta cosas como esta conoce y quizás solo ha conocido un único lado: el de creyente religioso. Entonces, creo yo que no tiene la autoridad moral suficiente para aseverar algo así. Por supuesto que tiene la libertad de hacerlo, pero su visión está fuertemente condicionada, sesgada, y de por sí parcializada. En cambio, un ateo/agnóstico/escéptico conoce ambos lados. Y también es muy probable que sus motivos para haber dejado de creer en las muchas ideas religiosas existentes sean motivos de peso, influenciados por la lógica, el sentido común y –sobretodo– la educación y el estudio. Para que alguien deje de creer, debe conocer muchas cosas acerca de la religión y su relación con el mundo natural que una persona religiosa quizás no conozca. Y me refiero a cosas como el origen e historia de la Biblia, así como la concordancia entre su contenido y los hechos históricos, arqueológicos, y naturales. Otro aspecto que quizás influye a la hora de adoptar una cosmovisión libre de conceptos religiosos, es el conocimiento de cómo se origina el altruismo en una especie, el origen de la moral y los códigos éticos, e incluso el origen neurocognitivo y social de la religiosidad.
Estos ingredientes y un atrevimiento (que muchos creyentes no muestran para con sus creencias) a analizar y escrutar las ideas religiosas, son la clave para darse cuenta de que el concepto de Dios y muchos otros conceptos religiosos son pura tradición. Incluso si se analizan estas ideas dentro del contexto social actual, podemos ver que las ideas religiosas han invadido el saber popular y se han entrelazado con muchas disciplinas que nada tienen que ver con religión, como por ejemplo en medicina (temas como el aborto en las primeras semanas de embarazo, la fertilización asistida, transfusiones de sangre, etc.), psicología (concepto de alma, aplicación de psicología basada en enseñanzas religiosas, etc.), biología (debates de evolución y creacionismo, homosexualidad, etc.), astronomía (debates en cuanto al origen del universo), y muchas otras disciplinas académicas.
Como se puede apreciar, existen muchos conceptos religiosos que solo entorpecen el desarrollo de la ciencia, así como el deseo de todo ser humano sensato, por conseguir una sociedad con más justicia, menos discriminación, más unión, y más cultura.
La religiosidad humana es inevitable, ya que la llevamos en los genes. Sin embargo, si incrementamos los niveles culturales y la educación, así como el análisis crítico, podremos detectar y evitar el choque entre los conceptos religiosos y el conocimiento de nuestro mundo.
Por último quiero hacer una acotación con respecto a la primera parte del artículo. Un ateo/agnóstico/escéptico que diga no creer en Dios, pero cuyos motivos sean simplemente la rebeldía o la decepción de Dios debida a motivos personales, entonces no es un verdadero ateo/agnóstico/escéptico, sino solo una persona molesta con Dios.
Yo creo que un ateo/agnóstico/escéptico con argumentos adecuados para no creer más en los conceptos religiosos en los que alguna vez creyó, difícilmente podrá volver a adoptar las ideas religiosas que antes abrazaba, ya que una vez que dejas de creer en ellas, las reconoces para siempre como parte de la tradición y la mitología.

8 comentarios:

Gise dijo...

Hola Daniel, creo que no has dado tus razones. Te faltó respender al título de tu entrada. ¿Porqué no crees en Dios?. Lo más cercano que leí fue que " hay muchas cosas acerca de la religión y su relación con el mundo natural que una persona religiosa quizás no conozca. Y me refiero a cosas como el origen e historia de la Biblia, así como la concordancia entre su contenido y los hechos históricos, arqueológicos, y naturales." Me parece que nombrar de esa manera esos motivos, suena (y no es para que te ofendas) un tanto burdo. Es mi opinión. Saludos!

Anónimo dijo...

De acuerdo en aquello que aquel que solamente lo hace por rebeldía no es un verdadero ateo o agnóstico, sino una pose o un rencor inusual..... te paso un vídeo que he visto ayer sobre tu cardenal, para que sonrías un poco: http://bit.ly/a8cFp9

Enver dijo...

Amigo excelente tu blog, sin duda este tema saca chispas a los creyentes, y pues siempre te refutaran y te amenazaran con el fuego eterno (ja), pero estamos ante una nueva era y espero algún día (tal vez mis bisnietos o tataranietos, si los tengo) la religión sea relegada a la historia, pues como lo veo, sucumbiremos a esta ante los nuevos avances, donde el raciocinio debe ser la herramienta básica.
Te estoy siguiendo
Saludos

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Buena reflexion, hace tiempo escribi algo parecido que creo complementa tu punto.

http://bujanda.blogspot.com/2009/08/san-juan-tenia-razon.html

Saludos

Daniel Barona Narváez dijo...

Hola, gracias por sus comentarios.

Gise: mi artículo no tenía como objetivo dar a conocer todas mis razones, ya que ellas están expuestas en muchos de los artículos del blog. Lo que he tratado de hacer es dar algunas ideas generales y sobretodo tratar de que la gente se de cuenta de que un ateo o agnóstico ha sido antes (en la mayoría de los casos), un creyente en Dios, al igual que la mayoría de las personas. Creo que ste es el punto clave del artículo.
De todos modos siento que haya quedado insuficiente, o que el título haya generado un ligero malentendido en cuanto al contenido mismo.
Pero te invito a que explores el blog y leas otros artículos, ya que, como te dije hace un rato, e otros artículos podrás encontrar razones más específicas.

Anónimo: no sé de qué cardenla me hablas porque como te habrás dado cuenta, no pertenezco a ninguna religión ni creo en conceptos religiosos. De todos modos, la página que me has enviado (por alguna razón estética) me da mala espina y no la he abierto. Mejor comenta con tus propias palabras lo que dice el video.

Enver: gracias por tus palabras de aliento, y espero que seas asiduo al blog desde ahora. También te invito a que leas los otros muchos artículos que tengo publicados.

Juan Carlos: Acabo de leer tu artículo y me pareció bastante interesante. Y como me dijiste, hay una parte en la que escribiste algo muy parecido a lo que yo he dicho aquí: que los ateos conocemos ambos lados de la situación. Es decir, sabemos tanto lo que es ser una persona religiosa y creyente en Dios, como también lo que significa ser ateo y todo lo que ello implica (que, desde mi experiencia personal y viendo los comentarios de muchas otras personas, resulta mucho más gratificante y estimulante que simplemente creer en cosas indemostrables y peleadas con la realidad natural).

Un saludo a todos =)

Daywalker dijo...

He conocido a varios "enojados con Dios" que definitivamente regresaron a su creencia, ya sea en su versión original u otra.

Eso de "pero solo con mirar el mundo a tu alrededor y ver que estás vivo, ya es una evidencia más que suficiente para creer en Él" - pues cuento viejooo... Al parecer no tienen mayor imaginación para intentar comprobar a su amigo imaginario.

Como Gise, yo esperaba también otra respuesta, quizás algo más anecdótico, personal. Yo más bien no entiendo del todo por qué la creencia en un Dios. Quizás en gente rural, lamentablemente ignorante, pero en gente que maneja alta tecnología y ha recorrido el mundo. Y no en alfombra voladora ni en viajes astrales.

Daniel Barona Narváez dijo...

Pues creo que tienen razón. El título de este artículo lo puse de última hora y tal parece que no refleja lo que quise decir en un principio. En todo caso, debería haberse llamado algo así como "Las Dos Caras de la Moneda: Los Ateos y sus Experiencias en la Creencia y la Descreencia"... o algo por el estilo.

En todo caso, ya hice hincapié que en todos los artículos del blog se exponen pequeñas porciones de los diversos motivos que me llevan a no creer en la existencia de Dios.

Saludos!

Daniel Barona Narváez dijo...

Actualización: He cambiado el título del post gracias a sus acertados comentarios.

Saludos!

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