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miércoles, 24 de noviembre de 2010

La Ciencia Salvó Mi Alma (Video)

Hace varios días me topé con este interesante video; creo que las palabras sobran, así que véanlo ustedes mismos. Debajo del video dejo la transcripción, del video, aunque un poco mejorada, ya que la traducción original tiene algunas fallas pequeñas.



La Ciencia Salvó Mi Alma

Tres veranos atrás me encontraba en una caravana, muy alejado de la ciudad más cercana; por lo que, en general, era una noche de un tono muy oscuro. Di mi palabra de que no fumaría dentro, así que, alrededor de la 1:00 am salí al exterior a fumarme un cigarrillo. Después de varios minutos de pie en la oscuridad, me di cuenta que podía ver mi mano con toda claridad, algo que en noches anteriores observé que no podía hacer. Así que miré hacia arriba, esperando ver el resplandor de la luna llena. Pero la Luna no estaba a la vista. En su lugar había una nube larga y brillante directamente sobre mi cabeza. Los romanos la llamaron la “vía galáctica”, el camino de leche. Hoy la llamamos la Vía Láctea. Para quienes se perdieron la lección en la escuela ese día, los hechos básicos son estos: recordando que un año luz está a 9 billones de kilómetros (9.46 x 1012 km), nuestra galaxia tiene un diámetro total de alrededor de 100 mil años luz. Nuestro sol se encuentra hacia el borde de uno de los brazos espirales de la galaxia, a alrededor de 26,000 años luz hacia fuera de la protuberancia central de la galaxia. Toma de 200 a 250 millones de años en completar una órbita alrededor de la galaxia. Alrededor de la galaxia, por encima y debajo del disco, en un halo esférico, hay aproximadamente 200 cúmulos globulares, que pueden contener hasta un millón de estrellas cada uno. La Vía Láctea contiene 200 mil millones de estrellas, más o menos. Estos números son esenciales para comprender lo que es una galaxia, pero cuando las contemplaba, una parte de la mente humana protestaba de que no podía ser así. Un examen de las evidencias llevan a la conclusión de que así es. Y si tomas esa conclusión en una noche despejada, oscura, y miras hacia arriba, es posible que veas algo que cambie tu vida. Así es como una galaxia se ve, desde el interior, desde los suburbios de nuestro sol, a través de prismáticos, por cada estrella que puedes ver a simple vista, puedes ver cientos alrededor, todas suspendidas en una neblina de color azul grisáceo. Pero a través de un telescopio modesto, si esperas a que tus ojos se adapten a la oscuridad y enfocas la lente correctamente, verás lo que realmente es esa niebla: más estrellas, como polvo, perdiéndose en lo que sabe a infinito.
Pero tienes que tener el conocimiento. Ver es solo la mitad. Esa noche, tres años atrás conocí una pequeña parte de lo que hay ahí afuera: el tipo de cosas, la escala de las cosas, la edad de las cosas, la violencia y destrucción, la terrible energía, gravedad sin esperanza, y la desesperación de la distancia. Pero me siento a salvo, porque se que mi mundo está protegido a mucha distancia de los miedos de otros. Es como el Universo gritando a tu cara: ¿sabes lo que soy? ¿lo grande que soy? ¿la edad que tengo? ¿puedes siquiera comprender lo que soy? ¿qué eres tu en comparación a  mi?... Y cuando sabes suficiente ciencia puedes mirar arriba hacia el universo y decir: ¡hombre, yo soy tu!
Cuando miré a la galaxia esa noche sabía que el más leve parpadeo de las estrellas fue una conexión real entre la comprensión de mi ojo, a lo largo de un estrecho haz de luz, a la superficie de otro sol. Los fotones que detectan mis ojos, la luz que veo, la energía con la que mis nervios interactúan… vienen de esa estrella. Pensé que nunca podría tocarla, pero algo de ella cruza el vacío y me toca. Quizás nunca lo hubiese sabido. Mis ojos vieron solo un diminuto punto de luz, pero mi mente vio mucho más. Veo las ráfagas invisibles de radiación gamma de estrellas gigantes convertidas en energía pura por su propia masa; destellos brillantes desde la más lejana distancia del universo, anteriores a la formación de la Tierra; puedo ver el brillo de microondas invisibles de la radiación de fondo dejada por el Big Bang. Veo las estrellas a la deriva sin rumbo fijo a cientos de kilómetros por segundo, y el espacio-tiempo curvado alrededor de ellas. Incluso puede ver millones de años en el futuro: ese brillo azul explotará algún día, esterilizando a todos los sistemas solares cercanos a un apocalipsis haciendo que la ira de los dioses humanos parezca lamentable en comparación. De hecho, fue de una destrucción así que yo me formé. Deben morir estrellas para que yo pueda vivir. Yo salí de una supernova… al igual que tu.
A la luz de este hecho indiscutible, de este conocimiento que ha costado ganar, de esta verdad parcial pero informativa… ¿qué lugar tienen en el siglo XXI y más allá los reclamos mágicos de una religión organizada? Las primeras religiones eran primitivas por algunas definiciones, por razones de escasa población, comunicación y conocimiento de una geografía simple. Nunca llegó a ser otra cosa más que una preocupación local. Pero con el tiempo las religiones mutaron y se sofisticaron, ya que cada generación de hombres sagrados iba aprendiendo qué funcionaba y qué no; qué hacía a la gente obediente y qué causaba rebeldía; qué ideas podía la gente evadir fácilmente y cuáles les perseguirían hasta que rezasen simplemente por parar sus persistentes miedos. Cuando creció la población debido al conocimiento lento pero constante de los conocimientos, como si se enfrentasen a una excelente cosecha, las religiones entraron a una carrera de armamentos entre sí. Desde los dioses del viento, el trueno y el mar, las amenazas, los incentivos y las reivindicaciones de poder, escalaron hasta que cada religión se ha organizado un dios que era todopoderoso, todo amor, que todo lo ve; y palabras como el infinito y la eternidad se despliegan a buen precio, mientras que todas las palabras se prestan a abusos hasta que significan exactamente lo que las religiones quieren que signifiquen.
Esa noche, bajo la Vía Láctea, yo, que tuve esa experiencia, no pude llamarla una “experiencia religiosa”, porque yo se que no era religiosa en ningún caso. Estaba pensando en los hechos y la física, tratando de visualizar lo que es, no lo que me gustaría que fuese. No hay palabra para tales experiencias: las que vienen a través de la ciencia, no de revelaciones místicas. La razón de ello es que cada vez que alguien tiene un “vacío en la mente”, la religión te lo quita simplemente diciendo “ah, has tenido una experiencia religiosa”. Y los espiritistas tirarán de lo mismo. Y ambos bandos se enojan cuando un ateo como yo les dice que solo ha tenido estas experiencias después de rechazar todo lo sobrenatural. Pero admito que después de estas experiencias, los momentos en que la realidad me golpea como un billete de lotería ganador, a menudo pienso acerca de la religión… y lo afortunado que soy de no ser religioso.
¿Quieres aprender algo acerca de Dios? Ok. Esto es una galaxia. Si Dios existe, Dios la ha hecho. Mírala, afróntala, acéptala, ajústate a ella, porque esta es la verdad y probablemente no cambie mucho. Así es como funciona Dios. Dios probablemente quiere que la mires para aprender de ello, para intentar entenderlo. Pero si no puedes ver, si no vas a tratar de entender demasiado, ¿qué decir acerca de tu religión? Como dijo el obispo Lancelo Andrews una vez: “cuanto más cerca de la iglesia, más lejos de Dios”. Igual tienes que correr lejos de la mezquita, lejos de la iglesia, lejos de los sacerdotes e imanes, lejos de los libros, para tener alguna posibilidad de encontrar a Dios. Exprime una fracción de la galaxia en tu mente, entonces tendrás una mejor idea de lo que andas buscando, para comprender aunque sea parcialmente la escala de una sola galaxia casi desapareciendo. Y cuando recuerdes todas las otras galaxias reduciéndose 100 millones de veces más pequeñas aún, recuerda qué eres.
Los mismos hechos que te han hecho sentir tan insignificante también te explican cómo has llegado hasta aquí. Es como si empezaras a ser más real, o quizás el universo se hace más real. De repente lo encajas, de repente te pertenece. No tienes que inclinarte. No tienes que mirar hacia otro lado. En esos momentos lo único que tienes que hacer es recordar seguir respirando.
El cuerpo del bebé recién nacido es tan antiguo como el Cosmos. La forma es nueva y única, pero los materiales son de 13.7 mil millones de años de edad, procesados por la fusión nuclear en las estrellas, formado por el electromagnetismo. Palabras frías para asombrosos procesos. Y ese bebé fuiste tu… eres tu. Eres increíble. No solo vivo, con una mente. ¿Qué loco cambiaría esto por cada boleto de lotería jamás impreso? Cuando comparo lo que el conocimiento científico ha hecho por mí, y lo que la religión trataba de hacer para mí, a veces, literalmente, tiemblo. Las religiones dicen a los niños que pueden ir al infierno y DEBEN creer. Mientras que la ciencia le dice a los niños que vienen de las estrellas y presenta un razonamiento que ellos PUEDEN creer.
He hablado a muchos niños acerca de las estrellas, átomos, las galaxias y el Big Bang, y nunca he visto el miedo en sus ojos, solo asombro y curiosidad. Quieren más. ¿Por qué los niños nadan en todo esto, mientras que los adultos se ahogan? ¿qué pasa en realidad entre nuestra infancia y madurez? ¿podría ser que alguien nos prometió algo tan hermoso que nuestro Universo parece aburrido, vacío, e incluso alarmante en comparación? Y aún podría haber sido hecho por un creador de algún tipo, pero la religión ha hecho que se vea feo. La religión lo pinta todo no por lo que es, sino como limpios y pecadores… mientras que embellece y dignifica sus errores, miente y fanatiza como un cerdo usando sus mejores atuendos. En sus esfuerzos para detenernos frente a la realidad, la religión se ha convertido en una realidad a la que no podemos hacer frente. Mira lo que la religión nos ha hecho ver a nosotros mismos y a los demás. La religión ha robado nuestro amor y lealtad, y se las ha dado a un libro, a un padre telepático que dice a sus niños que amor significa arrodillarse ante él. Aún no soy padre, pero digo que esos niños van a terminar bastante mal. NO PUEDE ser saludable para un niño o especie. Se nos dijo hace mucho tiempo y durante mucho tiempo que solo estaba la Tierra, que éramos el centro de todo. Lo cual resultó ser erróneo. Aún no nos hemos ajustado plenamente; aún estamos en shock. El Universo no es lo que esperábamos que fuese. No es lo que nos dijeron que sería. Este entendimiento cósmico es todo nuevo para nosotros, pero no hay que temer. Seguimos siendo especiales. Seguimos estando bendecidos. Y quizás podría haber un cielo, pero no va a ser perfecto, y vamos a tener que construirlo nosotros mismos. Si tengo algo que se pueda llamar un alma que necesita salvación, entonces la ciencia lo salva de la religión. Algunas personas encuentran muy deprimente que el Universo sólo puede mantener la vida otros 30 mil millones años más… 30…mil…millones…. ¿es que se están burlando de mi? 

3 comentarios:

kefcaure22 dijo...

No conocía este video, y me pareció bastante bueno!

Jack Astron dijo...

A mí también me parece que la inmensidad y enorme antigüedad del universo que conocemos es evidencia de que, si fue creado, no fue creado para nosotros.

Si existiese un creador del universo (que se hace cada vez más innecesario con los avances científicos) y si hubiese tenido al ser humano como objetivo, ¿para qué esperar 14.000 millones de años y crear 100.000 millones de galaxias? Con el Sol, la Tierra y la Luna habría bastado.

Es tan absurda la explicación religiosa. Tenía sentido en la ignorancia que imperaba hace siglos, cuando la inventaron, pero ahora no es más que un cuento infantil para adultos desinformados y crédulos.

Saludos.

Daniel Barona Narváez dijo...

Jack Astron: De acuerdo contigo, particularmente con lo que dijiste en tu último párrafo.

Saludos!

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