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Contribuye con "Naturaleza y Racionalismo"

martes, 11 de noviembre de 2008

La Evolución y el Azar.

La ciencia es todo el conjunto de información proveniente de la naturaleza y que se expresa como conocimiento: el acervo total de conocimiento que poseemos nosotros, los humanos (al menos si nos circunscribimos a la Tierra y suponemos, sólo suponemos, que somos la única especie inteligente y racional en el Universo).
Esta ciencia, o conocimiento, es transmitida a muchas personas a través de artículos de investigación científica, libros, documentales, conferencias, etc. Pero así como los medios de comunicación sirven para difundir estas ideas a la gente, también pueden servir para transmitir pseudociencia o una mala ciencia: ideas que son catalogadas como científicas y transmitidas como tales, cuando en verdad solo son malinterpretaciones profundas de lo que en verdad se tiene como conocimiento científico.
Y justamente esto es lo que ha sucedido en un tema en particular: la evolución y el azar. La idea de que la evolución es un sinónimo de azar, está tan difundida entre la mayoría de personas, que es utilizada como argumento para combatir la idea de que todos los seres vivos, incluyéndonos, somos como somos debido a procesos evolutivos, y que ninguna mano divina creadora ha intervenido en dicho proceso. Es muy común y casi cotidiano escuchar a una persona decir:

No creo que estemos acá por casualidad, hay algo más que eso; la casualidad y el azar no explican mis sentimientos ni lo que somos”.

Y la verdad es que yo tampoco lo creo. Es más, es estadísticamente imposible generar la complejidad existente en el mundo biológico por procesos meramente estocásticos o aleatorios. Y aquí quiero recalcar, como ya lo han hecho muchos científicos antes: ¡La evolución biológica no es igual al azar!
Muchos procesos naturales son confundidos y mal entendidos como aleatorios, cuando en verdad no lo son. Y dos ejemplos muy particulares son la evolución biológica y el Caos.
El concepto de Caos se toma como azar, cuando en realidad no lo es. En un sistema cualquiera (por ejemplo una población animal), pueden darse algunos comportamientos poblacionales esperados y predecibles con una ecuación o una serie de ellas. Así, tenemos comportamientos lineales, logísticos, exponenciales, y estabilidades asintóticas (entre los comportamientos simples); y oscilaciones amortiguadas, ciclos límites, y caos (entre los comportamientos complejos). Un tipo de comportamiento complejo, como he dicho, es el Caos. Pero sucede que el caos también es un proceso determinista, con ecuación o ecuaciones propias, pero que genera comportamientos altamente desordenados y aparentemente aleatorios (ojo, he dicho aparentemente).
Dejando al caos de lado, volvamos al proceso evolutivo. La evolución sí tiene algunos componentes aleatorios o azarosos, pero también tiene otro componente esencial que de azar no tiene nada. Los componentes aleatorios son principalmente la mutación, la deriva génica, la migración y el entrecruzamiento cromosómico (en organismos de reproducción sexual). Por otro lado, el componente no aleatorio y muy importante en este proceso es la selección natural. Pongámoslo así: la selección natural moldea a los organismos tomando como ingredientes y materia prima toda la diversidad genética producida por los componentes aleatorios. Es decir, lo que hacen los componentes aleatorios es generar diversidad genética, mientras que la selección natural sólo escoge entre toda esa diversidad. Cabe aclarar que este lenguaje que utilizo es para poder entender mejor el proceso, ya que a nadie se le ocurrirá pensar que la selección natural es un ente conciente de lo que hace.
El proceso evolutivo es un proceso sin dirección ni destino predeterminado; sin embargo, generan una gran diversidad de formas biológicas, cada cual muy compleja y extraordinaria.
Y creo yo que ya es hora de dejar de lado esta visión de la “evolución azarosa” para dar paso a la masificación y difusión de la idea del proceso evolutivo como un proceso que tiene componentes tanto aleatorios como no aleatorios.
Las implicancias que pueda tener esta idea (la evolución) con respecto a otros temas (como los teológicos), quizás sea indeseable para muchas personas, pero lo más importante aquí no es negar procesos naturales simplemente porque no nos gustan sus implicancias o “efectos secundarios”, sino porque es mejor que entendamos la naturaleza como es. Y para terminar me gustaría citar a dos grandes mentes del siglo XX:


Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho.”

-Isaac Asimov.

Lo que se necesita no es la voluntad de creer, sino el deseo de descubrir, que es exactamente lo contrario.”

-Carl Sagan.

3 comentarios:

asimov dijo...

"el deseo de descubrir" una frase genial más fácil de decir que de llevar a cabo. Pero pongamos nuestro granito de arena.

salu2.

Anónimo dijo...

hola Daniel,
Leí un libro interesantísimo de Jacues Monod, "el azar y la necesidad" donde explica el proceso que debe haber ocurrido cuando la primer molécula, segúramente un aminoácido" logro autoreproducirse.

Daniel Barona Narváez dijo...

Gracias amigo. Si conozco el libro, aunque no lo he leído. También uno más moderno y que habla del mismo tema, al menos en los primeros capítulos (y que sí he leído) es El Gen Egoísta de Richard Dawkins. Si no lo has leído aún, te lo recomiendo, es muy bueno y fácil de entender.
Saludos.

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