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sábado, 23 de agosto de 2008

El cerebro: una maquina asombrosa.

De todas las estructuras del cuerpo humano, una de las más asombrosas y misteriosas es el cerebro. Es el producto parcial de una evolución que nos ha situado como una de las pocas, sino la única, especie consciente y racional (aunque esta capacidad de racionalizar se haya perdido en la mayoría de las personas).
Muchas personas subestiman las capacidades materiales del cerebro, alegando que una simple masa de células no sería capaz de generar la complejidad de cada individuo, que es conocida con el nombre de alma. Sin embargo, la gran mayoría de gente no conoce en realidad cómo es que funciona el cerebro y la gran complejidad que éste posee.
Esta gran masa de células está compuesta por diferentes regiones que se encargan de las diferentes funciones que se realizan en el organismo. Y cada célula, llamada neurona, transmite señales eléctricas a lo largo del cuerpo. Las neuronas en realidad, no se encuentran restringidas al cerebro, sino que están presentes en diferentes partes del cuerpo. Existen ganglios en ciertas áreas y sirven como centros secundarios de la recepción de estímulos y como intermediarios entre el cerebro y el cuerpo, e incluso, lo que se conoce como nervios son extensiones de estas neuronas: los axones, que recorren todo nuestro cuerpo y que llegan hasta la punta de nuestros dedos.
Pero, ¿cómo es que esta estructura aparentemente simple, puede albergar y generar la complejidad de la personalidad individual, y otras características como la autoconciencia? La respuesta está en las intrincadas interconexiones neuronales que posee. Miles de millones de neuronas se unen para generar más y más información y procesarla de forma que genere una respuesta plasmada de diferentes maneras.
Por ejemplo, la creación de imágenes visuales es uno de los productos de la gran actividad de la zona cerebral que se ocupa de tal tarea: recoge mucha información de la luz que llega hasta los ojos y la procesa transformándola en imágenes interpretables por nosotros para reconocer cómo es el medio exterior. Esta es una adaptación extraordinaria y evidencia la alta complejidad que puede ser capaz de procesar y generar el cerebro. Pero es sólo una de las tantas.
Y así como ésta, la capacidad de generar complejidad en cuanto a características del comportamiento, es también muy grande. La diferencia está en que desde siempre nos han enseñado que tenemos un origen divino y esas cosas; y no nos hemos puesto a ver la maravilla que es el cerebro.
Lo que somos y lo que pensamos es también un producto de la alta complejidad del cerebro. La capacidad de analizarnos a nosotros mismos y analizar nuestro entorno, son también producto de este proceso. Y sucede que nuestro cerebro es capaz de cosas mucho más maravillosas, pero que nos hemos acostumbrado a desdeñar atribuyéndoselas a otra cosa: el alma.
Pero la pregunta a realizarse sería: ¿acaso el alma, así como la conceptualizamos, puede hacer el “milagro” de generar complejidad a partir de una simplicidad extrema? Y lo peor del caso es que no hay una sola definición de alma que satisfaga ningún requerimiento natural.
Pero evidentemente, mientras existan religiones, y mientras la mayoría de la gente crea en la existencia de un ser supremo invisible, existirán también otros conceptos asociados a él, como el alma humana, la moral con origen divino, entre otras cosas.
Pero ya es hora de que dejemos de menospreciar la naturaleza y que dejemos de atribuir muchas cosas a entes inexistentes y caprichosos, y que entendamos de una vez por todas que la naturaleza es compleja y maravillosa; que tenemos mucho por recorrer en el camino del conocimiento y mucho por desentrañar aún de estos misterios naturales. Sólo así lograremos emancipar a la humanidad de estos dioses y espíritus que solo traen consigo ignorancia, odio y discriminación.
Nunca, los dioses y las divinidades han ido asociadas a un incremento del conocimiento científico; más bien, ha sido al revés: en donde las personas se han logrado liberar de estos conceptos, la ciencia ha tomado importantes derroteros, con resultados sorprendentes y trascendentales para la humanidad.
¡Ya basta de dioses! ¡Y basta de entender pobremente la naturaleza, por temor al castigo divino! Lo que debemos hacer es entendernos a nosotros mismos como lo que somos: organismos biológicos naturales y materiales.

13 comentarios:

Luis Enrique Hilario Esteban dijo...

asu ke tal definicion brother te felicito por un punto primordial la razon y la logica

Daniel Barona Narváez dijo...

Gracias Luis, es lo que trato de mantener en mis escritos.
Saludos =)

Irasema dijo...

bien dicho, saludos!

Desde Argentina dijo...

La verdad el cerebro es asombroso; siempre cuando leo algo relacionado al cerebro me maravillo, es que es tan complejo.
La verdad es que las religiones lo único que hacen es lavarte el cerebro, con buenas técnicas (como el acoso psicológico) se logran reemplazar ideas por otras.
Para que este lavado de cerebro ocurra hacen falta emociones fuertes, y que mucha gente a tu alrededor crea lo mismo, cuando empiezas a tener una idea religiosa, es decir al principio del proceso del lavado del cerebro, la idea se forma por la información de religión que te llega, por lo general procede de la gente que te rodea y fundamentalmente de tus padres si hay mucha gente que te diga lo mismo y no hay nadie que te diga algo distinto, la realidad para uno se convierte en lo que esa gente te dice porque no te llegan fuentes alternativas de información.
Poca gente reflexiona y tiene pensamientos críticos. Poca gente se cuestiona la sabiduría popular en la información comúnmente aceptada como la religión. Sobre todo si estas solo en un grupo pequeño y no hay nadie que se cuestione las cosas, por lo que esto se vuelve mas fuerte e incluso si alguien de afuera viene y lo cuestiona no tiene repercusión.
La corteza prefrontal por lo general ante estas situaciones nos dice: para y piensa; claro que obviamente el cerebro en general hace esto de detenerse y reflexionar, pero la corteza lo hace mas lentamente que el cerebro, de echo los procesos de cuestionamiento e interpretación están pasando continuamente en el cerebro las áreas ínterneuronales interactúan entre si
No hay dos cerebros iguales, pero al mismo tiempo nos preguntamos porque algunos cerebros son mas vulnerables para creer cosas (ilógicas, místicas e incomprobables como por Ej. las religiones) que otros??.
La respuesta es que las personas varían en su susceptibilidad en la facilidad con las que se les puede hacer creer cosas extrañas por ejemplo si ya tienes creencias muy fuertes religiosas y místicas será mucho mas difícil eliminarlas y meter las creencias nuevas basadas en evidencias, una persona dogmática que este firmemente convencida difícilmente la puedas hacer razonar hacia la ciencia, por mas que les muestres todas las pruebas en contra de las religiones.


Bueno, Te mando un besito


Me gusto mucho este post

Daniel Barona Narváez dijo...

Tienes mucha razón en lo que dices "desde argentina". De hecho, Richard Dawkins habla de esto y lo ejemplifica mediante el hábito de las polillas de seguir la luz de una vela y dar vueltas alrededor de ella. Su cerebro está programado para seguir y guiarse con los rayos del sol, que vienen en forma paralela entre sí, dada la gran distancia de la que provienen. Cuando una fuente de luz articifial emite rayos que no son paralelos entre si, sino que son radiales, el sistema nervioso de la polilla le juega una mala pasada y mientras ella cree estar orientada, se desorienta tremendamente. Esto la puede llevar directamente hacia las llamas de la vela o el gran calor de una bombila de luz, causando su muerte.
Con esto, Dawkins ejemplifica que de la misma forma, la religión puede ser un subproducto de algo más. Es decir, los niños aprenden todo lo que se les enseña, a ciegas casi siempre. Y esto es ventajoso evolutiva y adaptativamente hablando. Sin embargo, el subproducto de esto es creer en religiones, en divinidades, en fantasmas, en magia, etc.
Y tienes mucha razón cuando dices que convencer a una persona dogmática de lo contrario, aun con pruebas, es extremadamente dificil.
Saludos =)

Prof. Jorge Iturra dijo...

Daniel, muy buen articulo.
Debo agregar a tu articulo que es esta gran complejidad que posee nuestro cerebro la que tambien nos esclaviza en un solo precepto "todo lo que haga, diga o me suceda es solo mi responsabilidad", y es por esta gran carga que la humanidad ha creado las religiones, para abandonarnos de esta gran responsabilidad y abrazar la felicidad que significa que las cosas no dependen de ti, sino que de un ser superior.

Daniel Barona Narváez dijo...

De acuerdo Jorge. Además de lo que dices, hay otros muchos factores que han influido en la formación y evolución del pensamiento religioso, sin embargo, te agradezco por tu aporte, ya que lo que dices tiene mucho sentido también.
El cerebro humano es una estructura altamente compleja y con características que permiten que nos distingamos de los demás seres vivos, al menos desde uno de los tantos puntos de vista que podríamos tener.Ya que adaptaciones y características endémicas, existen a montones, así que depende de por donde lo miremos.
En nuestro caso, la consciencia y la capacidad de razonar y analizar nos han hecho pensar en nosotros mismos, en nuestra esencia como individuos, y eso ha generado diversas ideas para explicar el mundo y otras tantas para no sentirnos solos, sino más bien para sentir un aferro, algo de lo cual sujetarnos en los momentos difíciles. Es por ello que las ideas religiosas persisten aún. Lo malo es que con ellas traen otras muchas implicancias que resultan muy negativas para nosotros mismos como especie e incluso para las demás especies con las que compartimos el planeta.
Un saludo y gracias por la visita.

DOS, MEG dijo...

Hay un par de cosas que no comprendo. Primero, cómo podría una mentira ser el resultado de un desarrollo adaptativo, y si lo fuera, y resultara necesaria para la supervivencia, cómo algún cerebro bien adaptado sería capaz de superar esa idea.
Tampoco entiendo cómo la complejidad físicoquímica del cerebro sería suficiente para explicar la existencia de nuestro mundo interior de pensamientos y sentimientos.

Daniel Barona Narváez dijo...

Hola "dos, meg". Pues, esa mentira puede ser el resultado de un desarrollo adaptativo debido a que algunas funciones biológicas existen pero no son perfectas, sino que son beneficiosas en un sentido, mientras que por el otro lado quizás no lo sean. Es como el ejemplo que pone Dawkins al hablar de el aprendizaje en los niños, y el subproducto que puede no ser tan beneficioso.
Por otro lado, la complejidad del cerebro es tan grande que genera muchos comportamientos complejísimos y funciones asombrosas como la consciencia humana, la capacidad de pensar en abstracto, etc. El mundo interior de pensamientos y sentimientos son producto de los complejos procesos cerebrales y de toda la maquinaria química-hormonal que existe en nuestro organismo.
Un saludo.

DOS, MEG dijo...

Sí, comprendo la idea, pero sigo sin entender cómo se puede escapar a una ilusión que la propia naturaleza generó. Si creer en Dios es adaptativo, ¿cómo puede haber gente que no cree, como, por ejemplo, nosotros?

Daniel Barona Narváez dijo...

Yo pienso que este escape se debe a que podemos discernir entre las diferentes ideas existentes y entre lo que hemos aprendido a lo largo de nuestras vidas.
No somos esclavos de nuestras características adaptativas. Nuestra capacidad de raciocinio y la consciencia que poseemos nos permiten elegir entre varias situaciones, nos permiten pensar de diferentes maneras, analizar cosas, etc.
Una vez más vuelvo a citar a Richard Dawkins, ya que viene al caso hacerlo: "nuestros memes desafían a nustros genes". Es decir, todo nuestro acervo cultural y los conocimientos y costumbres que hemos heredado de diferentes maneras nos permiten comportarnos diferente o pensar diferente a como nuestros genes nos lo dictan instintivamente. Eso es lo que nos diferencia de otras especies.
Un saludo.

DOS, MEG dijo...

¿Entonces por qué hay tantos creyentes, por razones genéticas, o por razones meméticas?
Daniel

Daniel Barona Narváez dijo...

Los genes no determinan directamente que hayan creyentes o no. Es decir, no existen un gen o grupos de genes que confieran al individuo alguna creencia en particular. Lo que sí hacen los genes es aportar tendencias en cuanto al comportamiento. Cuando me he referido a que el hecho de creer en dioses haya sido una ventaja adaptativa en cierto sentido, lo hice en alusión a que como caracteristica aprendida ha tenido esa tendencia. Por esto, el conjunto de creencias y factores culturales pertenecen al dominio de los memes. En verdad, aqui estamos hablando de una evolución memética, la cual se ve respaldada y complementada por tendencias comportamentales en nuestra especie. Este es un claro ejemplo de que en nuestra especie hay que tener en cuenta los diversos factores genéticos que nos caracterizan como individuos y también los factores culturales que aparecieron como producto indirecto del desarrollo cerebral en nuestra especie. Ambos deben tratarse de manera integral para poder entendernos mejor y entender la manera en la que hemos evolucionado como sociedad y como especie.
Un saludo.

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