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sábado, 30 de agosto de 2008

Virófagos: Los Posibles Revolucionarios.

Hasta hace poco tiempo no se concebía forma alguna de poder contrarrestar un virus utilizando algo que no sea medicamentos o químicos que actúen en sitios o procesos específicos ocurridos en el virus mismo, para evitar así la replicación de su genoma y su posterior propagación a otras células del organismo infectado.
Sin embargo, hace muy poco, se ha descubierto una novedad biológica que alberga esperanzas en lo que se refiere a la posible cura de enfermedades virales mortales: virus que parasitan virus, o los recién llamados virófagos.
El primer virófago descubierto hasta el momento ha sido llamado Sputnik, en honor al primer satélite artificial en ser lanzado a orbitar nuestro planeta en la historia de la humanidad: el Sputnik 1.
Este nombre se le ha asignado al nuevo virus debido a que se encuentra unido a otro virus mucho más grande, el mamavirus, que es parte de la familia de virus de mayor tamaño conocido: los mimivirus.
Lo que hace el Sputnik es infectar al mamavirus y causar fallas en su replicación, causando que se produzcan pocos viriones y deformes. Esto causaría que la virulencia del mamavirus se vea drásticamente reducida.
Lo que se presenta en este caso único es una relación de parásito-hospedero, la cual va a permitir que ambos, tanto el Sputnik como el mamavirus puedan coevolucionar y adaptarse a estas nuevas condiciones. El Sputnik infecta y produce pérdida de información en el genoma de los mamavirus, algo nunca antes visto entre virus.
Una vez más, podemos ver que la diversidad de la vida y la diversidad de funciones y formas pueden ser infinitas. Este caso evidencia la gran versatilidad de los organismos biológicos y nos dan una idea de cómo se puede producir la adaptación y la evolución a diferentes niveles y en diferentes tipos de relaciones simbióticas.
Pero lo mejor de todo este descubrimiento es que se alberga una esperanza real para combatir enfermedades víricas como el VIH, el ébola, etc. Aún así, no se puede cantar victoria aún. Los estudios al respecto deben ser intensificados en un futuro próximo y se deben obtener más datos y experimentar y determinar de qué manera estos virófagos pueden afectar a otros virus potencialmente mortales para el humano y otras especies.
De todos modos, queda mucho camino por recorrer, pero esto es una muestra más de que el conocimiento actual es imperfecto e incompleto, y que hoy en día existen cosas que no entendemos o no sabemos; cosas para las que no tenemos una explicación satisfactoria; pero eso no quiere decir que nunca podremos develarlas. El Sputnik y su relación con el mamavirus nos dan una idea muy clara de que la naturaleza nos depara muchas sorpresas y de que sólo con investigación y dedicación podemos avanzar hacia sendas mejores.
Y esto nos demuestra también que no existe conocimiento absoluto; cada día aprendemos nuevas cosas y a veces es necesario replantearse todo lo aprendido hasta el momento, si hay razones suficientes para hacerlo. Lo que digo es que una mente científica debe siempre analizar todo y tener la mente abierta a nuevas situaciones, nunca antes pensadas.

2 comentarios:

Marína dijo...

Já são poucas as fontes de informação sobre virófagos na Internet, imagina então na Tv! Penso que muitas vezes certas informações não são difundidas por manipulação políica ou financeira. Fico feliz que você publicou algo sobre este assunto - eu estava muito curiosa para saber se virófagos realmente existiam. Obrigada :)
Marína

Daniel Barona Narváez dijo...

Hola Marina, no se portugués, pero entiendo perfectamente lo que escribiste. Ojalá que este tipo de informaciones se difundan más para todos y que se investigue más al respecto, ya que son temas prometedores que pueden ser determinantes en la búsqueda de souciones a diversas enfermedades humanas.
Un saludo y gracias por escribir.

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