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jueves, 11 de septiembre de 2008

¿Esperanza para el Planeta?

Hace unos días encontré en casa uno de esos folletos que reparten algunas sectas cristianas, y me encontré con uno en particular que pertenecía al movimiento adventista que llevaba como título “Viva con Esperanza”.
Es común que le regalen a uno este tipo de folletos en la calle, y por eso en mi casa hay unos cuantos, los cuales a veces leo con detenimiento para ver qué cosas subjetivas, disparatadas, y alejadas de la ciencia se dicen en ellos.
Un artículo que me llamó la atención fue uno que se titulaba Esperanza para el Planeta. En él se habla del medio ambiente y la ecología, y los problemas que existen en la actualidad que afectan drásticamente a nuestro planeta. El artículo empieza hablando acerca de estos fenómenos tan conocidos por todos, como el calentamiento global, el efecto invernadero, la destrucción de la biodiversidad biológica, etc.
Correctamente se dice que las industrias y los estados han sido más cautelosos en los últimos años con el tema medioambiental y que han aportado de cierta manera en lo que se refiere al cuidado del mismo. Además se exhorta a la gente común a que cada uno aporte con su granito de arena para evitar más contaminación y la destrucción de nuestro ecosistema. Hasta ahí todo bien, ya que sirve para informar a la gente acerca de este gran problema y a la vez para promover el cuidado de nuestro planeta. Pero a partir de este punto empieza el esperado tema de fondo: la Biblia y Dios.
Justo a partir de la segunda mitad del artículo se empieza a hacer mención a un tema específico: que la esperanza del planeta reside en Dios y en lo que dice la Biblia. A continuación voy a citar un extracto en el que se hace mención a esto:

En un libro reciente, los ambientalistas Ted Nordhaus y Michelle Shellenberger sugieren que la salvación del planeta está en la tecnología. En parte tienen razón; pero la gran esperanza viene de otra fuente. La Biblia presenta el sueño de un nuevo mundo con aire puro, agua vivificante e inagotable, naturaleza exuberante, ambiente perfecto. La Tierra será recreada de nuevo. Pero, quien va a hacer eso es Dios y no el ser humano. Dios es la verdadera esperanza para la crisis del planeta.”

Bueno, al menos se hace mención al “ser humano” y no al “hombre”.
De todos modos, lo que se dice en este párrafo podría sonar poético o ideal, pero está muy lejos de serlo. Las implicancias de este tipo de pensamiento pueden ser mucho más perjudiciales que beneficiosas, tanto para nuestra especie como para la situación del planeta en general. Si no es la tecnología y las decisiones humanas lo que pueden revertir (al menos en parte) la serie de problemas ambientales existentes en nuestros días, ¿qué otra cosa puede hacerlo?
Está bien, en la Biblia puede decir que el mundo por venir va a ser un paraíso hermoso y todo lo demás, ¿pero es que no se da cuenta la gente que ese libro es un conjunto de mitos, leyendas y poemas épicos? En resumen, la Biblia es un libro de mitología, comparable a cualquier otra mitología del mundo, ya sea la griega, la egipcia, la sumeria, la inca, etc. Y es evidente que no podemos basar decisiones tan importantes en mitos y leyendas. Hoy en día, nadie sensato pretendería realizar algún tipo de manejo en la naturaleza basándose en lo que decía Zeus a su pueblo, o lo que decía el Inti incaico; ellos sólo son parte de la mitología, de la cultura popular de los pueblos. Sólo son tradiciones y cuentos, nada más que eso. Lo mismo sucede con las concepciones religiosas actuales. Y no sólo hablo del cristianismo, sino de cualquier manifestación mágico-religiosa existente en cualquier parte del mundo.
En resumen, lo que nos dice el texto anterior, es que lo único que debemos esperar es que finalice nuestro paso por este mundo y esperar a ver el mundo que se nos ha prometido en la Biblia. En pocas palabras, dice que de nada sirve preocuparnos por nuestro planeta (al menos no tanto) ya que luego vamos a vivir en un paraíso, en el cual no habrán tales problemas.
Un poco más adelante nos encontramos con lo siguiente:

En el Génesis, el primer libro de la Biblia, notamos el concepto de un jardín preparado para ofrecer una calidad de vida excepcional. Todo el ambiente contribuía para el bienestar. Con sus capacidades sensoriales, Adán y Eva debían apreciar las delicias del paraíso y vivir para siempre. Las cosas se arruinaron, como sabemos. Pero, en el Apocalipsis, el último libro de la Biblia, vemos nuevamente la promesa de un ambiente perfecto, con libre acceso a la fuente de vida.”

Pero, ¿acaso creen en verdad que la historia de Adán y Eva sucedió en realidad? En artículos anteriores ya he hablado de este tema, y he mencionado la imposibilidad de esta remota probabilidad. Además, no existe evidencia alguna que sostenga, aunque sea en forma vaga, la hipótesis de la existencia de Adán y Eva. Incluso, existen evidencias que sostienen firmemente sucesos reales totalmente diferentes, como la evolución biológica. Esto es una muestra más de la manera en que hemos dejado que los mitos se infiltren en nuestra cultura como si de realidades se trataran.
Una vez que invalidamos la hipótesis de Adán y Eva, automáticamente invalidamos la del Apocalipsis. Así, resulta evidente y claro que todo esto es una serie de mitos y profecías antiguas, sin más valor en la actualidad que el literario y arqueológico.
Pero esto no es todo. En el último párrafo del artículo leemos lo que sigue:

Hay varias maneras de leer el Apocalipsis. Una de ellas es a través de la visión ecológica. En el libro, se presentan dos sistemas por medio del simbolismo de dos ciudades: Babilonia y la Nueva Jerusalén. Una ciudad es explotadora, opresiva e injusta; la otra es pacífica, libertadora y justa. En Apocalipsis 21 y 22, se retrata a la Nueva Jerusalén como una capital gloriosa, donde las categorías originadas por el pecado jamás entrarán. No hay explotación humana ni destrucción del ecosistema. El paisaje urbano, enriquecido por una arquitectura espléndida, es embellecido por una naturaleza exuberante, que incluye el árbol de la vida. Lo esencial para la vida se ofrece allí gratis. La ciudad eterna promueve la reconciliación, la justicia y la sanidad. Ese mundo increíble es para usted, que forma parte del sueño de Dios.”

Vayamos por partes. ¿Hay varias maneras de leer el Apocalipsis? ¡Por supuesto! Estoy totalmente de acuerdo con ello; cada uno le puede dar su propia interpretación al Apocalipsis y a cualquier libro de la Biblia en general, y así crear una interpretación más, sumándola así a las miles de interpretaciones existentes en la actualidad. Es muy cierto cuando se dice que el libro que más confusión ha generado a la humanidad es la Biblia. Un libro que es marketeado como el libro de la verdad única y absoluta y el libro que aclara cualquier duda, resulta que es el libro que más confusión y ambigüedad ha generado desde el momento de su creación y sus posteriores ediciones.
El gran problema de esta utopía basada en mitos y profecías primitivas, reside en el hecho de que cualquier gran urbe que posea tecnología, belleza, comodidad y progreso, necesariamente implica una serie de factores que quizás perjudiquen a la naturaleza misma y a las estructuras sociales, y esto de manera inevitable. Para que exista desarrollo tecnológico, deben existir industrias y fábricas; estudios científicos, etc. Si existen industrias, existe también contaminación de algún tipo, explotación de materias primas, empleo para la gente, etc. Y por último, si todo esto existe, también habrá explotación de la clase obrera y, por consiguiente, corrupción; explotación humana de la naturaleza y de otras especies con las que compartimos el planeta; sacrificio de algunos grupos para el beneficio de otros, etc.
Una sociedad perfecta como la descrita por el autor de tal artículo no puede existir, al menos, no bajo la situación que él mismo ha presentado.
También se dice que lo esencial para la vida está allí gratis. Pero lo esencial para la vida ha estado siempre presente en nuestro planeta. ¿Gratis? No. Cualquier individuo de cualquier especie debe luchar contra diversos factores para poder sobrevivir y obtener beneficios a partir de los elementos ya existentes en la naturaleza. Aún el ser humano tiene que luchar, aunque de modo un poco distinto a otras especies: trabajando, construyendo una sociedad mejor y más libre de intolerancia.
Y para concluir, lo criticable del artículo que he comentado es que no da ninguna esperanza real para los problemas de este mundo. Lo único a lo que se ha limitado el autor ha sido a contar una historia fantástica y utópica de algún paraíso creado por Dios para los humanos, y que disfrutaremos después de los últimos días de nuestra existencia en la Tierra. Entonces ¿de qué esperanza para el planeta se habla? Si la esperanza para el planeta es creer en dioses y promesas irreales, entonces las esperanzas reales y las soluciones posibles para nuestro mundo real se ven reducidas drásticamente, gracias a la ignorancia de la gente y a su aferro a una vida que solo existe en sus mentes; una vida utópica y contradictoria que sirve de escape a ésta vida real, a éste mundo en que vivimos y que debemos cuidar, o al menos, no perjudicar tanto.

3 comentarios:

Goz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Goz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Daniel Barona Narváez dijo...

Bueno, te recomiendo leer a Carl Sagan y su explicación acerca de temas como este. Según mi parecer es tan fantástico hablar de comunicación con extraterrestres como lo es hablar de astrología y otras pseudociencias. Al parecer no sería tan descabellado considerar esa posibilidad, pero la cuestión es que no existen evidencias sólidas sino solo fraudes con respecto a ese tema; y cuando una persona supuestamente se comunica con algun ente extraterrestre, no se le provee de ningún dato científico revelador que pudiera contribuir al desarrollo de nuestra ciencia y nuestra tecnología. El simple hecho de que dicha comunicación sea solo mediante telepatía y esas cosas ya hacen altamente dudosas a tales afirmaciones. Mas que dudosas, fantásticas, ya que todos los medios a los que se recurre para tales comunicaciones no poseen prueba alguna de existir en la realidad.
Un saludo.

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